LAS POSIBLES VIDAS DE MR. NOBODY (PARTE 2)

PROFUNDIZANDO EN EL GRAN MISTERIO DE NUESTRAS VIDAS

LA PARTE FRIKI

Lo amenazado es deuda, y aquí estamos de vuelta con una revisión full spoilers de la película Las Posibles Vidas de Mr Nobody. Antes de proceder a la lectura de este análisis minucioso de todo lo que nos ofrece esta cautivadora historia, se ruega hacer una rápida revisión de las siguientes advertencias:


1- ES POSIBLE QUE LO QUE VA A LEER A CONTINUACIÓN CONTENGA MUCHOS PALABROS CIENTÍFICOS. SIÉNTASE LIBRE DE BUSCAR CONCEPTOS EN GOOGLE, DE PREGUNTAR EN COMENTARIOS O, SI NO QUEDA OTRA, DE MALDECIR EN VARIOS IDIOMAS AL GUIONISTA DE LA PELI POR COMPLICARSE TANTO LA VIDA.

2- DURANTE LA LECTURA DE ESTE ARTÍCULO SE RECOMIENDA TENER A MANO UNA TAZA DE CAFÉ Y MUCHA PACIENCIA. DE LO CONTRARIO, LEERLO ANTES DE DORMIR PUEDE CONTRIBUIR A MEJORAR VUESTRA CALIDAD DEL SUEÑO HACIENDO QUE ÉSTE LLEGUE MUCHO ANTES.

3- NO SOY FÍSICO NI 100TÍFIKO, POR LO QUE EN CASO DE DETECTARSE ALGUNA IMPRECISIÓN O ERROR DE CONTENIDO, PIDO DISCULPAS POR ADELANTADO Y AGRADEZCO QUE SE ME INFORME PARA CORREGIRLAS. RECTIFICAR ES DE SABIOS. AGRADECERÍA QUE SE ADJUNTARA TAMBIÉN EL DOMICILIO DE LA PERSONA QUE ME CORRIJA, PERO NO PARA ENVIAR A NINGÚN SICARIO NI NADA 😛

¡¡¡¡¡SPOILER ALERT!!!!!! ¡¡¡DANGER!!!

Mr. Nobody es una película fundamentada en tres principios físicos esenciales: el libre albedrío aparentemente garantizado por la interpretación generalmente aceptada de la física cuántica; la teoría del Big Crunch, o contracción del universo hasta regresar a su estado originario; y la teoría del caos, según la cual variaciones infinitesimalmente sensibles de las condiciones iniciales de un sistema físico pueden provocar grandes transformaciones en su evolución conjunta o en algún punto de él. Desde luego son conceptos científicos complejos, de los cuales se ha avanzado notablemente en los últimos 100 años de física y matemáticas pero que todavía albergan muchos misterios e incertidumbres. Pero bueno. Vamos allá.

LA FÍSICA DE LAS DECISIONES

Típica imagen de cuñado para hablar de física cuántica.
FUENTE: https://elpais.com/

La llamada interpretación de Copenhague de la física cuántica establece que un sistema físico formado por determinadas partículas elementales (como los electrones o los quarks) no se encuentra en un estado determinado, único y predecible, tal y como venía estableciendo la física clásica desde Newton y Galileo; sino que por el contrario rige el principio de indeterminación o incertidumbre de Heisenberg, a partir del cual desaparece nuestra visión mecanicista del universo basada en que todo se pueda predecir conociendo información suficiente. Este principio establece que no es posible determinar simultáneamente el estado de dos propiedades físicas diferentes de una misma partícula (por ejemplo, posición y velocidad de un electrón), sino que cuanto más precisa sea la medida de una de esas magnitudes más difícil de determinar se vuelve la otra. Por tanto, las partículas no son bolitas puntuales que, en el caso de los electrones, giran en órbitas predefinidas alrededor de un núcleo de protones y neutrones; sino que existen en forma de ondas de probabilidad que determinan el grado de confianza en que se detectarán o no electrones en una determinada ubicación próxima al núcleo.  De esta manera, partículas cuya naturaleza siempre ha sido discutida a lo largo de la historia (como los fotones que generan luz) u otras cuya identidad como partícula no había sido tan cuestionada (los electrones) pueden comportarse a veces como partículas, y a veces como ondas.

La realidad, de hecho, es todavía mucho más abstracta de lo que hasta ahora hemos visto. El paradigma físico actual nos dice que en realidad la física de partículas no es la teoría definitiva, sino que simplemente hablaríamos de ella como una primera cuantización (campos de partículas, como el campo del electrón que al recibir energía dan lugar a las partículas que contienen), estando por debajo de ella la segunda (campos cuánticos que se encuentran fluctuando constantemente en el espacio- tiempo, ocupándolo como hacen el campo eléctrico o el de la gravedad, y cuyo elemento fundamental no serían las partículas sino unas “cuerdas” en dos dimensiones que tienen distintas formas de vibrar dando lugar a estados de vacío o a estados de partículas), e incluso pudiendo llegar a una tercera, mucho más controvertida donde hay campos de cuerdas, que a su vez contienen a esos campos de partículas de la primera. En definitiva, una rallada mental que demuestra lo complejo que puede llegar a ser el universo en el que vivimos.

Para centrarnos de nueva en la película, este conflicto entre predictibilidad de la física relativista clásica de Einstein y la certeza probabilística de la física cuántica aparece muy bien expresado justo antes de que el Padre de Nemo la líe terriblemente:

«Papá dice que se puede predecir exactamente dónde Marte estará en el cielo. Incluso dentro de 100 años. Lo gracioso es que él no sabe lo que le va a suceder en dos minutos».

La física cuántica establece que, mientras un sistema físico no se observe, éste se encuentra en un estado de superposición de todos los estados posibles. El famoso gatito de Schrödinger está a la vez vivo y muerto, con una cierta probabilidad, que en teoría debería ser idéntica en todos los casos. Pese a ello, cuando alteramos ese sistema (por ejemplo, lo medimos), interferimos en él y se produce el llamado colapso de la función de onda. Una de las opciones se materializa, y el resto desaparecen. Raro, ¿verdad? Pues esto parece ocurrirle al bueno de Mr. Nobody cada vez que toma una decisión. Si escoge besar a la inestable Elise, se quedará con ella y tendrá una vida sumida en la bipolaridad en coherencia con su decisión. Si opta por bailar con Jean por despecho a Elise vivirá una historia de amor marcada por la insatisfacción y el amor no correspondido. Si decide quedarse con su madre, conocerá a Anna y vivirán un romance extremadamente intenso (y bastante moñas). Pero mientras no tome una decisión, mientras no modifique el sistema, tiene todas las opciones disponibles. Incluso la de no hacer nada. Aquí tenemos uno de los múltiples diálogos sobre ello:

«Si mezclas el puré de patata con el tomate verás que ya es para siempre, no puedes volver a separarlos. El humo que sale del cigarro de papá nunca vuelve a entrar. No podemos volver atrás. Por eso es difícil elegir. Tienes que tomar la elección correcta. Mientras no escojas, todo es una posibilidad».

En realidad, de nuevo no todo es tan mágico como parece dar a entender la película. Hay varias interpretaciones alternativas a la más clásica: una de ellas (llamada de variables ocultas) propone que en realidad sí existen una serie de parámetros físicos internos que, de conocerse, permitirían predecir la realidad y que dejase de ser necesaria la estadística. Esta teoría conduce a un determinismo físico según el cual, de encontrarse el valor de esas variables iniciales, podría deducirse la evolución futura de todo el sistema en su conjunto. Pero tranquilos, que por ahora esta teoría ha sido más refutada que aceptada. La física sigue respaldando el libre albedrío, y por tanto Mr. Nobody es libre de decidir su destino.

Otra de estas interpretaciones de la mecánica cuántica sugiere que hay muchos mundos, tantos como decisiones tomamos, y que todas esas realidades paralelas se encuentran a nuestro alrededor, aunque no podamos verlas ni acceder a ellas (teoría de los muchos mundos). Incluso algunas más exóticas insinúan que el colapso se produce, aunque no haya observador decidiendo (sería un zasca a la peli), o hasta que es la consciencia humana y animal la que genera la transición de un tipo de realidad a la otra, al ser nuestra mente una máquina que traduce lo cuántico probable a lo clásico estable (¿what the fuck 😥?).

Dejad de usarme como ejemplo para explicar la física cuántica o voy a tener que cagaros en la caja.
FUENTE: https://www.astromia.com/

Sobre la movida de las dimensiones temporales y espaciales, tenemos la siguiente perla extraída de la peli:

«El tiempo -como lo conocemos- es una dimensión que experimentamos sólo en una dirección. Pero ¿y si una de las dimensiones que no experimentamos no fuera espacial sino temporal?»

¿Qué sabemos sobre esto? La famosa teoría de cuerdas, que más que una teoría ya es un marco teórico sobre el que hay muchísimas variantes, llega a proponer que esas cuerdas de donde viene todo habitan en un espacio con 25 dimensiones espaciales y una temporal en las que realmente no existe la materia y sólo hay energía; otras, como la teoría de supercuerdas o teoría M, hablan de 10 dimensiones espaciales y una temporal. En ningún caso se plantea que pueda existir otra dimensión temporal que no sea la que vivimos habitualmente, y que efectivamente:

«[…]El universo se mueve hacia el estado de disipación. Ése es el principio de la entropía. El principio de entropía es relativo a la flecha del tiempo, un resultado de la expansión del universo».

Por tanto, el tiempo va hacia adelante, y aquí llegamos al segundo pilar de la obra: la cosmología del Big Crunch. Todos sabemos (salvo algunos que pasan más tiempo rezando que leyendo) que el universo comenzó en un estado primigenio donde toda la energía estaba concentrada en un único punto infinitamente pequeño, el cual terminó colapsando. A este fenómeno lo llamamos Big Bang. A partir de este momento el universo comenzó a expandirse de manera exponencialmente acelerada, e incluso hoy en día se sigue acelerando gracias a lo que llamamos energía oscura (y que no tenemos ni puñetera idea de lo que es). Por lo que sí, en el vacío hay energía, pero ya se ha demostrado que es insuficiente para provocar esa expansión. Lo sentimos, Jared Nerd, pero no va así la cosa.

En realidad, que el universo pueda colapsar de nuevo sobre sí mismo depende de la geometría que éste tenga. Tal y como se puede ver en esta ecuación:

Jejejeje os habéis creído que la iba a poner eh

Efectivamente la teoría del Big Crunch existe, e implica que, si el universo fuese cerrado y (por decirlo muy simple) en realidad sus triángulos midiesen menos de 180 grados, llegaría un punto donde la aceleración se frenaría y todas las estructuras del universo volverían a aproximarse hasta colisionar. Tendríamos un proceso cíclico de creación y destrucción como el que vemos en la película, a partir del cual vemos distintas realidades donde el universo es muy similar a lo que tenemos actualmente; pero en el cual Jared Leto ha seleccionado opciones distintas cada vez. Nemo no percibe el tiempo de forma lineal, sino que como una especie de doctor Manhattan de Watchmen (todo lo que tenga ese nombre debería ser de visionado obligatorio), puede ver distintos momentos de su vida a la vez. Los que ya ha vivido (entrando aquí esta parte de fantasía rara que no termina de encajar en la trama) en la que mágicamente unos ángeles super «cuquis» cometen un fallo de control de calidad y se les olvida borrarle la mente al nene antes de salir de la fábrica. Y así al llegar a su etapa anciana, a esa fecha donde se produce el Big Crunch, todo vuelve a empezar. El tiempo para él va hacia adelante, a lo Benjamin Button, y su vida retrocede para volver al punto de partida. Al origen de los tiempos y a la Prehistoria humana. Donde en alguna realidad:

«Tal vez tu padre murió a los 5 años en un accidente de trineo. Tal vez eras uno de esa inmensa mayoría cuyo código genético no alcanza su destino final. Tal vez cuando ella murió una mujer prehistórica borró la línea de descendencia a la que perteneces. Así que para este mundo no existes».

Siendo realistas, el tiempo es simétrico. Si sufriéramos un Big Crunch, no veríamos la realidad rebobinada. Eso es solo un truco visual de la película para que el concepto resulte más claro de entender. En realidad, el tiempo seguiría transcurriendo igual que siempre, hasta que nuestra galaxia quedase aniquilada. Aunque antes tiene que chocar con la galaxia vecina de Andrómeda. Y antes incluso nuestro Sol se va a apagar cuando se le acabe el combustible de fusión. Así que, chicos y chicas, podéis seguir durmiendo tranquilos.

Porque científicamente el Big Crunch es imposible. Nuestro espacio tiempo es más o menos uniforme, no está curvado “en forma de esfera” (hacia dentro), sino que es más o menos plano. Por lo que el universo siempre se va a acelerar un poco (no sabemos si se frenará, porque no siempre se ha expandido de forma constante), y nunca va a pasar por ese estado.

La evidencia observacional parece quitarle la razón a la película, pero recordemos: es ciencia, pero también es ficción. Podemos juzgar a la película en base a sus errores científicos para que la gente no se confunda, pero al final es una historia fantástica que explora conceptos científicos matemáticamente posibles. Y como tal hay que valorarla. No me gusta el «haterismo» ni lo comparto.

Y, por último, tenemos la teoría del caos. La película tampoco la desarrolla más allá de la célebre paradoja visual del aleteo de la paloma que produce un huracán en otra punta; o también tenemos a una inoportuna hojita de árbol que casi provoca la muerte instantánea de una persona. Basta con decir que es cierta, que sucede, pero que en base a esta teoría es tremendamente complicado establecer la relación de causalidad entre la acción y la consecuencia. Además, el caos no implica desorden. Simplemente afirma que los sistemas son dinámicos, dependen de las circunstancias en las que se encuentren, y pese a ser caóticos SÍ PUEDEN PREDECIRSE. No con una función relativamente sencilla, claro, pero sí se pueden simular para observar cómo se comportaría un sistema si una variable concreta cambiara un poquito en una dirección o en otra. Y esa sucesión de hechos, dadas las mismas condiciones de partida, sí evolucionarían de la misma manera. Pero claro. Todo suele cambiar, porque en la vida hay tantas variables, tantos factores, tantos parámetros, que es extremadamente improbable volver a estar en exactamente la misma situación dos veces en la vida. Esto ocurre por ejemplo con el tiempo meteorológico, así que no parece casualidad que el padre de Nemo trabaje como meteorólogo.

LA BIOLOGÍA DE LAS DECISIONES

También tenemos menciones al transhumanismo y a la prolongación artificial de la vida humana. Mr. Nobody es el último mortal, y al igual que cierto personaje de Hijos de Los Hombres, es un fenómeno de masas que los reality shows futuristas no pierden la oportunidad de rentabilizar. En el fondo a Nemo le hace gracia, porque sabe que esa sociedad está abocada a desaparecer sin ningún recuerdo. Por ello disfruta contando su historia de todas las maneras que recuerda haber experimentado, confundiendo al pobre periodista y también al pobre espectador.

Al parecer, en esta sociedad futurista se ha logrado extender la vida humana mediante la técnica de la telomerización. Éste es un concepto totalmente inventado pero que sí tiene parte de fundamentación científica. Los telómeros son regiones de nuestro ADN que en lugar de codificar proteínas (es decir, en vez de servir para que nuestro cuerpo tenga hormonas, forme estructuras como los huesos y demás) simplemente están en los extremos de las cadenas de ADN. ¿Son inútiles? ¿Es un inútil el guionista? Que no panda el cúnico.

Según este amable señor que NO ES LÍDER DE NINGUNA SECTA HIPPIE, Aubrey de Grey, en el futuro podremos llegar a vivir hasta 1000 años gracias a la bioingeniería. Casi ná.
FUENTE: https://valenciaplaza.com/

El cometido natural de los telómeros es el de proteger a nuestro ADN “útil” y evitar que éste se rompa y estropee cada vez que nuestras células se reproducen y nuestra información genética se duplica y se divide. Son estas “hebras”, parecidas a los extremos de los cordones de nuestras zapatillas, las que se van acortando conforme las células realizan sus funciones de replicación. A muchos científicos se les ha ocurrido pensar: ¿Y si hacemos que estos extremos se regeneren indefinidamente, y así nuestras células siempre estarán protegidas y podrán reproducirse y hacer sus cosas de células vivas? Pues tendríamos el mismo mecanismo que las células cancerosas. Y, por tanto, cánceres por todas partes. Nuestras células mutarían como locas y como no les cortemos esos extremos para que mueran, la estrategia no nos saldría demasiado rentable. Seamos buenos y pensemos que, aunque hoy en día no hayamos conseguido resolver este problema, antes de 2092 a algún genio del mundo de Mr. Nobody se le haya ocurrido. La película apenas plantea ningún dilema ético sobre este asunto más allá de esta inquietante y preciosa frase que nos argumenta Nemo:

«No tengo nada que decirte. Soy Mr. Nobody, un hombre que no existe. Había coches que contaminaban. Fumábamos cigarrillos. Comíamos carne. Hacíamos todo lo que no se nos permite hacer en este vertedero y ¡era maravilloso! La mayor parte del tiempo no ocurría nada… como en una película francesa. ¡Ja, ja, follábamos! Todo el mundo follaba todo el tiempo. Nos enamorábamos… nos enamorábamos…».

El sexo ha dejado de ser necesario para reproducirse, ya que nuestra información genética está a salvo. Dado que podemos vivir prácticamente todo lo que queramos, no es nada más que placer recreativo. Y parecer ser que toda actividad dañina para nuestro ADN, como fumar, se ha prohibido en 2092. Y que o bien no hay animales, o no se permite comerlos. Y tal vez ya no sea tan frecuente enamorarse, porque al no ser necesario el sexo, la pasión física se elimina de cualquier relación romántica ¿Querríamos vivir en una sociedad así? Eso queda a vuestro juicio.

EL AMOR EN LAS DECISIONES

Y ahora pasamos al amor. Otro tema que articula la columna vertebral del relato. Cada una de esas relaciones sentimentales que experimenta Nemo representa un arquetipo de relación de pareja: Elisa es la relación tóxica de amor-odio con una mujer que sufre una patología similar a un grave trastorno de bipolaridad, donde el cariño se mezcla con el dolor y la culpabilidad; Anna es el romance shakesperiano, excesivo, de cuento de hadas, donde pese a mil impedimentos surge un amor más poderoso que todos ellos y que, pese a parecer incestuoso (sin serlo realmente), es puro y hermoso a su manera; Jean es el amor no correspondido, el cariño confundido con pasión, el despecho hacia otra relación convertido en una especie de rutina sin que exista realmente ninguna conexión especial con esa otra persona.

Cuando piensas que la crítica va a terminar ya pero aún te quedan varios párrafos.
FUENTE: http://webipedia.es/

La relación con Elisa nos transmite lo doloroso y complejo que puede resultar convivir con, o ser, una persona patológicamente incapaz de controlar sus emociones. A veces se disfruta de un amor bello y auténtico, incluso exacerbado e irracional, mientras que en otras se sume a la otra persona y a sus propios familiares, en el sufrimiento más profundo. Sea como sea, bien a causa de un accidente anticipado o de una ruptura anunciada, las consecuencias de esta relación son devastadoras para la vida y la mente de todos los implicados: él pierde su trabajo y su vida queda mutilada, ella parte a buscar fantasmas del pasado. Poco consuelo es, aunque precioso, que queden recuerdos y promesas simbolizadas con las cenizas de Elisa esparcidas sobre Marte. El amor puede ser injusto.

La relación con Jean es también consecuencia de otro error. Es fruto de la obsesión, la presión social o la venganza sentimental, a rehacer nuestras vidas a cualquier precio. O a continuar relaciones que carecen de ningún vínculo especial, sólo porque el hábito y la trivialidad así parezcan forzarnos a aceptarlas. Puede haber cariño, pueden surgir cosas hermosas de esa unión (momentos, hijos…), pero confundir cariño con verdadero amor conduce a la destrucción de ambos. Así es como el pobre Nemo acaba buscando desesperadamente su propia muerte, pese a que el amor de Jean sí es puro y verdadero. Debe ser cosa de dos, y cuando el rechazo nos persigue y nos aferramos a cualquier indicio de esperanza, podemos hacer nuestra vida y la de la otra persona terriblemente desgraciada. El amor puede ser una farsa.

La relación con Anna es el amor “perfecto” azotado por vientos de tragedia, pero que como un árbol fuerte logra mantenerse en pie pese al infortunio. A diferencia de su madre, que se sumerge de nuevo en una relación engendrada desde la mentira y la duda, Nemo y Anna se enamoran de una manera pura, sincera, bella y, por qué no decirlo, exageradamente tontorrona y moñona. Pero como lo son la mayoría de los amores adolescentes (para el que haya tenido el placer de disfrutar de un primer amor así). Durante la mayor parte del relato vemos que se ajusta a todos los patrones del típico romance adolescente, que pocas veces veremos en la vida real. A pesar de ello también hay en este idilio partes serias y adultas, como cuando Anna, después de tantos años, no es psicológicamente capaz de asimilar que todo haya ido tan bien tras tantos años de sufrimiento:  

«Cuando nos separamos a los 15, dije que no amaría a nadie más, nunca. Nunca me ataría, no estaría en ningún lugar. No tengo nada para mí; decidí que fingiría estar viva. Y eso es lo que he estado esperando, todo este tiempo, renunciando a todas las vidas posibles, por una sola, contigo.»

Esta es la representación del amor verdadero y sano, aquel que todos deseamos experimentar al menos una vez en la vida. Es el relato más optimista y con (un) final feliz, susceptible, en palabras del propio Nemo, de hacer que el tiempo vaya más lento. Porque al final, aunque vivas infinitas vidas, cada una de ellas tiene los días contados. El amor puede ser hermoso.

Por último (por fin), el amor no se limita a su vertiente romántica. También tenemos la escena más simbólica e incluso relevante de toda la cinta. El momento del pequeño Nemo en el andén. Una decisión complicada, una encrucijada emocional la de escoger entre un padre amable, despistado y afectuoso, o una madre insegura, distante por momentos y emocionalmente más independiente. Bifurcaciones, posibilidades, sendas que se abren como en las vías de un tren. Mr. Nobody se ve obligado a elegir…pero no elegir en absoluto también es una opción. En la trama de la película la disyuntiva no queda resulta, ya que al final si no salta al tren y huye a lo mejor terminará quedándose igualmente con su padre. Pero la fuerza del mensaje reside en la siguiente frase:

«Cada una de esas vidas es verdadera. Cada camino es el camino verdadero. Todo podría haber sido otra cosa y habría tenido el mismo sentido. Solo vivimos en la imaginación de un niño de 9 años. Somos imaginados por un niño de 9 años que se enfrenta a una elección imposible.»

Hasta ese momento el joven Nemo nunca se había visto expuesto a una decisión trascendental. La trama en esta etapa de su vida no tiene divergencias, sucede siempre igual. Pese a saberlo todo, Mr. Nobody decide no cambiar nada. Una infancia feliz, truncada por una madre que decide dejarse llevar por la pasión y engañar a su padre. Al final nuestras propias vidas se componen de múltiples elecciones, de caminos alternativos que podríamos haber seguido pero que decidimos desechar. Puede que realmente estemos condicionados, que nuestro cerebro y nuestros impulsos ya hayan tomado de manera subconsciente la determinación antes de que comencemos siquiera a dudar. Pero al final somos seres conscientes, y lo que decidamos hacer con nuestras vidas va a condicionar lo que seremos en el futuro. Por ello es tan importante estar satisfechos con las decisiones acertadas que tomemos, y tratar de corregir las erróneas. Y sobre todo aceptar que ellas nos hacen ser lo que somos ahora mismo. Si nos dejamos llevar alocadamente, por impulsos, estamos sometidos a las leyes de la física y de la probabilidad. Si somos responsables y racionales, y sobre todo sabemos analizar bien la información que hemos obtenido a lo largo de nuestras vidas, ganaremos un poquito más de control sobre nuestro futuro. Y quién sabe si, en algún momento y gracias a los avances de la ciencia, lograremos vivir varias vidas en una. Mientras tanto, habrá que disfrutar al máximo de la única que tenemos.

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