FUENTE: https://sea.ign.com/

En un mundo crepuscular, Nolan nos trae un gran pasatiempo con mucho cerebro y poco corazón

Vuelve el cine a gran escala. Después de muchos meses de sequía de éxitos de taquilla, Christopher Nolan se arriesga y abre el melón de los grandes blockbusters destinados a obtener el reconocimiento masivo del público. Y no es cualquiera el que da este salto el vacío, sino uno de los mejores (y más controvertidos) directores de los últimos años. Queda fuera de toda duda que va a lograr acaparar toda la atención de los espectadores en Europa ante la ausencia de competidores relevantes, pero…¿estamos ante una nueva maravilla de Christopher Nolan? ¿su mejor película? ¿su primer fracaso cinematográfico? Vamos a verlo.

A ver chicos, os voy a presentar mi nueva rallada…
FUENTE: https://www.slashfilm.com/

El Nolan más ambicioso y espectacular

Tenet es, por muchos motivos, el proyecto más arriesgado y desmesurado del director británico. No tan sólo por haberse obcecado en estrenar en cines una de las películas más esperadas del año (la que más para mí, después de Dune) pese a lo incierto de la actual coyuntura sociosanitaria, sino que además ha vertido en ella todas sus pasiones y excesos. En este film Nolan ha exacerbado casi todos los rasgos distintivos de su cine, escogiendo de nuevo la temática de manipulación del espacio-tiempo que tanto le interesa desde Memento y pasándola por un filtro de cine de espionaje clásico.

Por otro lado Tenet es, incuestionablemente, su película más ligada a la acción frenética típica de los blockbusters veraniegos. Con un presupuesto descomunal que supera los 200 millones de euros, el creador de proyectos incluso más costosos como The Dark Knight Rises ha exprimido hasta el último céntimo de la inversión realizada para trasladar a las pantallas de cine uno de los más impecables y novedosos espectáculos visuales de los últimos años. Presenta secuencias de destrucción, tiroteos y persecuciones que, no por repetir esquemas del pasado (esos comienzos tan avasalladores que nos recuerdan a la trilogía de Batman o a Origen) dejan de deslumbrar en muchos momentos por su innovadora espectacularidad. Un 10 en este apartado.

Como en toda película de espías internacionales a lo Bond, el lujo y la opulencia están presentes por todas partes. El mundillo pijo de los ricos son secretos turbios se encuentra fielmente reflejado.
FUENTE: https://www.mondosonoro.com/

Y es que lo que vemos en pantalla siempre es demoledor y fascinante. No sólo por el hecho de que el diseño de producción sea inmenso (un Boeing 747 real, escenas de acción novedosas muy difíciles de rodar, una elevada variedad de bellos escenarios, muchos vehículos y armas…), sino que adicionalmente Nolan descarga casi todo su potencial como director. Acompañado por la siempre excelente fotografía del maestro Hoyte van Hoytema, Christopher Nolan nos obsequia con piezas de acción dirigidas con un pulso narrativo envidiable, planos generales o panorámicos preciosos y algunos de los planos largos o travellings más deslumbrantes de la trayectoria del director. Como en toda obra de Nolan hay pocos planos que sobren (aunque aquí sí vemos varios momentos que son más ambientales o de lucimiento postureta que acciones con verdadero propósito narrativo), y posiblemente nos hallemos ante la película de Nolan con un ritmo más acelerado e intenso.

Además de preservar una dinámica trepidante durante prácticamente toda la cinta sin dar ni un respiro al espectador (como se espera de toda buena cinta de acción), Nolan no renuncia a introducir algunos de sus elementos distintivos. Por ejemplo, resultan especialmente significativos algunos planos detalle de objetos o personajes que revelan pistas sobre la trama (momento colgante o momento retrovisor), así como planos subjetivos para adoptar el punto de vista de los protagonistas. Posiblemente sea la película, junto a Interstellar y Dunkerque, donde Nolan destaca más como director. Sin embargo, ello no implica necesariamente que sea su trabajo de dirección más interesante (de hecho, bajo mi humilde punto de vista, brilla en el manejo de la acción pero no tanto en cuanto a su construcción de la historia por medio de detalles sutiles o su construcción de atmósferas como sí le sucede en otros films).

Y recordad, chicos. Poneos la mascarilla si no queréis terminar como el pobre John David Washington.
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Y no podía faltar, como en toda película de Nolan, un análisis más detallado de su excelsa fotografía. En este caso se encarga de ella Hoyte van Hoytema, su director de fotografía desde Interstellar, y hace aquí un trabajo genial (aunque ligeramente por debajo de la excepcional labor que realizó en aquella maravillosa película espacial). La imagen es muy nítida, de colores vivos impregnados de esa ostentación y elegancia que pretende transmitir la película como núcleo esencial de la misma. Dentro de esta sofisticación, que no por parecer ocasionalmente vacía, puedo obviar un juego visual muy interesante que efectúa la fotografía en cierta secuencia de la película, y que contribuye a ilustrar perfectamente una de sus claves narrativas. Y hasta ahí puedo leer sin meterme en la zona de spoilers.

Prestad mucha atención cuando veáis esta escena, porque desvela mucha información relevante sobre la trama y además expone por medio del juego con el color azul y el rojo las claves visuales que definen la construcción temporal de la historia.
FUENTE: https://www.publico.es/

Si bien los efectos de sonido están muy bien implementados y sumergen al espectador en el relato, la banda sonora compuesta por Ludwig Göransson presenta luces y sombras. Por un lado acompaña perfectamente la acción, acentúa los cambios de ritmo narrativos y el compositor sueco le otorga su toque electrónico particular que, aunque no reinvente nada, le sienta muy bien a la película; por otro lado, se parece demasiado al trabajo previo de Hans Zimmer (sin alcanzar sus inexpugnables cotas de calidad), no posee ningún tema especialmente memorable y habitualmente puede llegar a resultar molesta para el espectador por su volumen excesivo. Desconozco si se trata de un problema de ecualización de la música en sí o de un error de la sala donde disfruté la película, pero admito que de no haberla visto en versión original con subtítulos, probablemente se habría superpuesto a algún diálogo. Y en una película tan críptica y narrativamente precipitada como ésta, cada palabra cuenta. Es una lástima, pero no veo al brillante músico de Black Panther o The Mandalorian casi por ninguna parte. Nolan debería haberle dejado más espacio para imprimirle su propia esencia, porque en varios momentos eché de menos el talento de Zimmer.

Un magnífico reparto limitado por su perezosa construcción dramática

Si en el apartado técnico y de dirección resplandece prácticamente todo, es en la construcción de personajes donde Tenet comienza a palidecer si la comparamos con las anteriores películas de Nolan. Soy plenamente consciente de que aquí el creador británico nos ha querido traer un thriller de espías con envoltura de ciencia ficción, y que en las películas al estilo James Bond o Misión Imposible el desarrollo de personajes no suele ser uno de los ejes centrales más jugosos del asunto. Pero estamos hablando de Christopher Nolan, un director que prácticamente siempre es capaz de dotar a sus personajes de un transfondo, unos matices y un carisma sobresalientes que facilitan la implicación activa del espectador en la acción. Y en Tenet, a diferencia de la mayoría de su filmografía, se ha quedado muy lejos de esa conexión. Al menos conmigo, claro.

Aquí tenemos al reparto de Tenet al completo. John David Washington es el enigmático «Protagonista» (sí, Nolan no se ha calentado la cabeza con el nombre); Elizabeth Debicki es la sorprendente «chica Bond» Kat; Robert Pattinson es el sabelotodo encantador Neil; el sensacional Kenneth Branagh es el «villano Bond» Sator; y Aaron Taylor-Johnson es el agente Ives.
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Y lo más desconcertante (y simultáneamente tranquilizador de todo ésto) es que la mayoría del reparto raya a un nivel excelente. Sobresalen especialmente una sensible pero valiente Elizabeth Debicki y el enigmático y magnético Robert Pattinson (sus personajes son, a su vez, los más interesantes); pero es que Kenneth Branagh nos obsequia con la que sea probablemente una de las mejores interpretaciones del género que hemos visto en años. ¿Dónde está el problema entonces? El villano Sator, por ejemplo, no se encuentra demasiado respaldado por el guión. Es un personaje cruel e implacable, con algunos fugaces destellos de humanidad que se desvanecen rápidamente en cuanto le toca entrar en acción. No tiene apenas profundidad, más allá de un amor extremadamente tóxico y posesivo hacia su esposa Kat. Y además, su perverso comportamiento se halla justificado en base de cierta excusa argumental que, no por efectiva, deja de ser un pretexto poco innovador en el cine de espías o en la ciencia ficción. Y éste desajuste entre la construcción de personajes y las cualidades de sus actores la volvemos a encontrar en un desaprovechado Aaron Taylor-Johnson (que sólo aparece con la trama bastante avanzada, y que participa mucho menos de lo que nos gustaría por el interés que despierta).

Todo lo que he criticado previamente puede justificarse parcialmente por el hecho de que Nolan esté más preocupado en narrarnos una trama de espionaje asentada sobre un concepto científico peculiar que, hallándose en el límite de lo posible, no deja de resultar muy atractiva argumental y visualmente. No en vano, el hecho de que el propio personaje principal quede acreditado como «El Protagonista» denota que a Nolan le interesa más el arquetipo que cumplen como personajes (su función en los acontecimientos que se van desarrollando) que sus dramas personales o sus atributos individuales. Al protagonista se le comienza a dibujar a raíz de sus acciones y de algunas líneas de diálogo con Neil… pero ésto dura poco, y cuando cesa apenas lo vemos retornar un par de veces. Y de nuevo no es por incapacidad del actor (John David Washington manifiesta una presencia física importante, tiene un registro más que apropiado y es un talento interpretativo al alza). Tal vez este hecho que describo no perjudique al visionado de aquellos que sólo aprecien la vertiente más intelectual del cine de Nolan (que a mí siempre me ha resultado más estimulante); pero con esta película me he dado cuenta de que sin ese toque de emotividad y profundidad que Nolan otorga a sus personajes, la historia me resulta fría y un poco vacía. La trama es apasionante y como friki de la ciencia ficción que soy logra atraparme en sus redes; pero no logro sintonizar tan intensamente con la cinta como lo he hecho con la mayoría de títulos anteriores del director.

– El malo vendrá
-¿Cómo puedes saber éso?
-Porque es lo suyo
-¿Por qué?
-Porque es un villano
-(Música rebelde de fondo)
FUENTE: https://collider.com

Una idea magistral, una ejecución irregular

A Nolan le apasiona manipular el espacio, el tiempo y ambos simultáneamente. Y sus fans le estamos tremendamente agradecidos, porque incluso con films aparentemente tan sencillos y autocontenidos como Dunkerque (superior a Tenet, bajo mi humilde punto de vista) el director es capaz de hilvanar los acontecimientos para confundir al espectador, construir un laberinto y llenarlo de pistas, metáforas y reflexiones que el espectador es libre de seguir de la manera que considere más oportuna. Puede limitarse a efectuar una lectura simple y basada en el puro y honesto entretenimiento (una visión que el propio Nolan abraza en Tenet con su tramposo lema «No intentes entenderlo: Siéntelo», y que en esta película funciona casi mejor que nunca); puede optar por enriquecer su experiencia con detalles científicos, visuales o elementos de «lore» sobre el mundo donde transcurre la historia; o bien incluso puede incorporar todas las reflexiones, inquietudes existenciales y matices sentimentales con los que Christopher Nolan suele dotar a sus personajes. Pero…¿acaso no está éso también presente en Tenet?

Sí y no. Y me explico. El espectador puede asistir al visionado de Tenet con ganas de ver un thriller de espionaje con toques de ciencia ficción muy entretenido, con portentosas secuencias de acción y persecuciones y un montaje dinámico y que no deja espacio para el aburrimiento. 150 minutos que se pasan como un tiro. Objetivo 1 conseguido.

La interpretación de Kenneth Branagh como un villano despiadado y astuto es soberbia. De lo mejor de la película. Pero su personaje no tiene un poso narrativo demasiado profundo.
FUENTE: https://www.syfy.com/

Otro tipo de espectador más cinéfilo, más geek o con más tiempo libre puede querer adentrarse en el entramado narrativo construido por Nolan: explorar la idea científica en la que se basa, cómo funcionan exactamente las reglas del universo de Tenet, por qué algunos personajes llevan mascarillas, qué pretende realmente Sator, qué demonios significa Tenet…Y todo éso es posible, aunque no al detalle y desde luego no en un primer visionado del film. Admito humildemente que tal vez por mis limitaciones intelectuales y de atención (y por cierta llamada de la naturaleza en una escena concreta del film) no fui capaz de descifrar ni la mitad de lo que se sucedía ante mis ojos la primera vez que la vi; y necesité verla por segunda vez, así como la ayuda de algún articulillo y vídeo de Youtube, para comprender a un nivel suficiente los elementos más relevantes del relato. Aún hoy en día hay flecos que bien pueden ser agujeros de guión, o bien deberse a que necesito ver en detalle la película y poder pausarla y volver atrás (jeje tiene gracia justo con esta peli). Tampoco me molestaría demasiado que se debiera a errores de guión: incluso las mejores películas de la historia del cine los tienen, y es casi inevitable.

No obstante, la frontera la suelo trazar cuando esos agujeros se deben a errores de la narrativa (la forma de contar la historia), o bien cuando me impiden disfrutar de la historia y no existe un estrato de valor sentimental o filosófico al cual pueda aferrarme para contrarrestar ese hueco. Y en Tenet siento que se rebasa esa frontera en varias ocasiones a lo largo de la película. Resulta perfectamente entendible que en una trama que propone una idea que requiere ciertos conocimientos básicos de física clásica y cuántica (Nolan no nos toma por tontos precisamente) haya momentos donde nos podamos sentir perdidos en los sucesos, no comprendamos del todo los conceptos que se exponen o percibamos que el director nos está ocultando información intencionadamente para que la vayamos adquiriendo conforme evoluciona la historia o en ulteriores visionados. El cine de Nolan suele caracterizarse por éstos rasgos (que tan bien supo explotar en Origen y en Interstellar), y se lo compro por el precio que me pida.

Cuando por fin te enteras de lo que va la historia de Tenet (PD: atención a lo que viene después de esta secuencia que es de lo mejor de la película).
FUENTE: https://www.lavanguardia.com/

Pero este director también suele erigirse como un excelente narrador, apto para manejar un tempo especial muy característico que hace que poco a poco, mediante detalles visuales, diálogos y metáforas de todo tipo, y si prestas la atención suficiente, te enteres de los elementos básicos de la trama casi sin ningún problema. Tanto la forma de contar la historia en Memento (un prodigio que sigue sorprendiendo a día de hoy) como la de Origen o la de Dunkerque, o como la estructura más tradicional que sigue en la sensacional trilogía de Batman o en El Truco Final, son sobresalientes. El ritmo no siempre es pausado, pero sabe cuándo acelerar y cuándo frenar para que el espectador pueda asimilar lo que está viendo, o se implique con los personajes antes de verles embarcarse en nuevas aventuras. En Tenet, tal vez debido a su montaje apresurado o tal vez a su repetitiva estructura «escena de acción-diálogo explicativo-escena de acción», no me siento tan cómodo como en la mayoría de sus otras películas. La película es exigente, pero no tanto intelectualmente (que ya lo ha sido en muchas otras películas anteriores) sino en cuanto a capacidad de atención por lo imbricado que resulta en algunos momentos la forma de relatar la historia. Tan pronto pasamos de una ubicación a otra sin pausa y sin darnos tiempo a procesar lo ocurrido, como nos topamos con una sucesión de diálogos densos y cargados de explicaciones donde casi todos los personajes parecen saber mucho más que nosotros. Y si a éso le sumamos algunas resoluciones de situaciones o preguntas algo torpes, y un tratamiento algo condescendiente del propio Nolan hacia la intención de saber y entender más sobre el film que muestren personajes o espectadores, el conjunto hace que perciba este guión (escrito por el propio Christopher Nolan) como uno que se aleja bastante de ser redondo. Siendo muy bueno.

Puede que este ritmo tan endiablado no sea compatible conmigo, aunque debo replicar en mi defensa que he disfrutado de películas y sagas con un montaje alocado como John Wick, Fast and Furious, Misión Imposible, Transpoitting, The Gentlemen…y un largo etcétera. Simplemente creo que para una historia tan elaborada, con tanta intensidad y creatividad en su tratamiento visual y en sus claves narrativas, tanto el montaje como algunas decisiones de guión podrían haberse pulido más. No evita que sea un buen libreto y que el guión tenga valor literario como pieza de experimentación narrativa en sí misma (prefiero no hablaros del hermoso significado del palíndromo TENET y sus implicaciones en cómo se cuenta la historia), aunque me temo que Nolan tiene talento suficiente para dar mucho más de sí mismo.

Vas a necesitar muchos cafés si quieres seguir la historia, entenderla y disfrutarla. De hecho, la primera vez recomiendo limitarse a dejarse embaucar por el espectáculo visual y sonoro de primer nivel. Ya habrá tiempo para calentarse la cabeza después.
FUENTE: https://www.elespanol.com/

Valoro, eso sí, la siempre estimable habilidad de Nolan para que sus películan supongan una experiencia que, a nivel narrativo, casi comienza cuando termina la película. Una vez familiarizados con los conceptos y los postulados que la gobiernan, es un auténtico placer internarse en los detalles, referencias y giros de guión que contiene esta Tenet. Pero a diferencia de otras de sus películas más sobresalientes, no esperéis en esta película nada más allá de los acontecimientos que suceden, y de la idea física que se expone. No hay transfondo metafórico, reflexiones o subtextos que estimulen la creatividad del espectador o su capacidad de razonamiento sobre nuestro entorno (quitando algunos breves apuntes poco desarrollados al tema del cambio climático); tampoco hay indicio alguno de crítica social o invitación a replantearse la condición humana o cuestionar la moralidad de las acciones de sus personajes «buenos». Tenemos una película de espías pura y dura, mezclada con esos elementos de manipulación de las leyes de la física que tanto le gustan al bueno de Nolan. Y es más que suficiente en términos objetivos, pese a que a mí me haya dejado algo a medias. Me fascinan estos temas científicos que también a él le gusta subvertir, pero me pregunto si no será esta sensación de repetición un producto del agotamiento de su fórmula. A mí me sigue interesando, pero puede que a otros les canse. Sería curioso, en todo caso, ver a Nolan metido en un proyecto con premisas centrales muy distintas.

Y bien. ¿De qué demonios trata Tenet? Solo diré que tenemos un personaje protagonista que, tras una operación fracasada como agente de la CIA, ve cómo se le asigna una misión complicada y secreta que podría implicar el estallido de una guerra con consecuencias devastadoras para toda la humanidad. Casi ná.

FUENTE: https://www.ellitoral.com/

¿Puede una notable y muy entretenida película decepcionar a un fan incondicional de un director? Sí, y de hecho Tenet lo ha logrado. Es un film complejo, imperfecto, con una trama apasionante y frenética, un empaque visual excelso, un reparto espléndido y una dirección de otro planeta; pero quedan en su debe particular ciertos problemas como un montaje demasiado rápido y embarullado, el irregular desarrollo de personajes, el desaprovechamiento de ideas y de personajes (la justificación de por qué los adversarios de la guerra hacen lo que hacen no me termina de convencer) y la sensación de que se quedaron cosas relevantes en la sala de edición. Estaría encantado de ver un corte extendido de este film, igual que lo estaría de ver una secuela que haga progresar a algunos personajes y aproveche temas apenas se han explotado en el cautivador universo de esta Tenet.

Id al cine a ver Tenet. Y si podéis y queréis, varias veces. Yo lo he hecho, y es un disfrute poder deleitarse con sus prodigiosas secuencias de acción en pantalla grande, descifrar los recovecos de su trama y sentirse estimulado y entretenido con momentos impactantes y sorprendentes durante 2 horas y media que se pasan volando. Además, si conseguimos que Tenet tenga éxito, estaremos recompensando la valentía de un creador que, lejos de huir en busca de tiempos más propicios y privar al espectador de entretenerse y a los cines de hacer caja y poder sobrevivir (como otros han hecho y es comprensible), ha decidido lanzarse al abismo y jugársela para entregarnos su visión, hacernos pasar un buen rato y tratar de resolver su puzzle narrativo. Y quién sabe si estaremos animando a que otros autores hagan lo propio este año, o se atrevan a adelantar sus estrenos retrasados. Está claro que el nombre de Christopher Nolan vende y ya es garantía de éxito; pero tampoco se puede obviar que 200 millones de euros más otro tanto necesario para rentabilizar el proyecto no es una cantidad fácil de recaudar en tiempos de pandemia y distanciamiento social como los que vivimos. Pero todo lo anterior no excluye que, como fan acérrimo del cine de Nolan, me sienta ligeramente defraudado por lo que visto. Podéis llamarlo expectativas demasiado altas, incompatibilidad con la identidad del film, demasiado apego a la emotividad o incapacidad de apreciar todas las virtudes de esta película (que las tiene, y muchas). Pero cuando alguien te acostumbra a comer una deliciosa ensalada de pasta durante años, y de repente te planta delante una parecida pero con menos ingredientes o presentados de una forma algo defectuosa para tu gusto, pese a seguir estando buena, no puedes evitar sentirte decepcionado. Pese a ello, Nolan nunca defrauda. Incluso en una de sus películas más flojas, derrocha calidad y talento por todos los costados. Vivimos en un mundo crepuscular también para la industria del cine, pero Nolan ha venido para devolvernos la pasión por el cine y por volver a sentir la magia que sólo este arte sabe transmitir. Sólo por éso, pese a sus fallos, recordaré siempre esta película.

VALORACIÓN: 7,75

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