Siempre hay una razón para brindar

Brindar es uno de los actos más antiguos que el ser humano comparte en los momentos emotivos, importantes y de celebración. Cada brindis viene acompañado de algún vino o licor como símbolo y, más importante aún, de un mensaje o frase de buenos deseos para una persona o por un momento.

La palabra brindis proviene de la expresión alemana Bring Dir´s que significa «yo te ofrezco» o «yo te traigo». Con el paso de los años, la expresión se castellanizó hasta llegar al actual “brindis”. Pero, ¿por qué brindamos? Existen varias teorías o razones históricas por la cual el ser humano ha sido parte de este ritual desde hace muchos siglos. A continuación, les incluyo las razones más documentadas sobre el brindis.

POR LOS SENTIDOS: Según la mitología griega, el dios del vino Dioniso, invito a los dioses del Olimpo y a los sentidos (gusto, olfato, vista, tacto y oído) a un banquete en el cual se sirvió vino. Este deleitó tanto a los dioses como a los sentidos del gusto, el olfato, la vista y el tacto, pero el sentido del oído se sintió fuera de grupo ante la imposibilidad de disfrutar al igual que el resto de los sentidos. Para ser justo con todos, Dioniso propuso el choque de las copas para que el sentido del oído pudieses disfrutar del sonido producido por el brindis.

PARA NO ENVENENARSE: Según cuenta la leyenda, en la Antigua Roma, el brindis en esos tiempos consistía de una práctica para no ser envenenado. Históricamente, a los enemigos, amantes infieles y hasta familiares para heredar su fortuna los envenenaban a través de una bebida. Por esa razón, el acto de brindar se convirtió en un acto de confianza entre los invitados y el anfitrión. Mediante el choque de las copas, los participantes del brindis mezclaban parcialmente el contenido de las mismas. Si alguien no brindaba, había que estar sospechoso y no darse el trago.

POR LA SALUD: Para el tiempo de las grandes civilizaciones griegas y romanas, estos acostumbraban a beber con sus comidas. Durante estas cenas, llevaban a cabo unos rituales en los cuales los asistentes derramaban en el suelo algún espíritu destilado como ofrenda a los dioses y los muertos. Esto era un acto primordialmente de agradecimiento, pero también para que los dioses los ayudaran en el campo de batalla o en algo que iban a emprender. Aunque al principio fue para los dioses y los muertos, paso también a emplearse para pedir por la salud de los vivos. Y de ahí, la acción del brindis iría acompañado del habitual “¡Salud!”

Nosotros los latinomericanos hemos heredado una versión de estos rituales de la antigüedad y los hemos atemperado a nuestra realidad como sociedad. Algo que nos distingue es que siempre encontramos una buena excusa para brindar por algo en la vida, ya sea porque nos reunimos en familia, nos encontramos con amistades, nos graduamos, nos casamos o simplemente porque es lunes. No importa si es con una cervecita fría, un whiskey con coco o una copita de vino tinto, lo importante es celebrar la vida en compañía y decir “¡Salud!”.


Paul E González Mangual es un escritor puertorriqueño que ama viajar y viaja para comer, y luego comparte historias sobre esas aventuras culinarias en su agencia de turismo gastronómico FOODIEcations y como co-host del podcast culinario Hablemos de Comida.

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