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Barcelona 0-3 Bayern Munich: crónica de derrota anunciada

Se cumplió el pronóstico. El Barcelona cayó 0-3 ante el Bayern Munich en el careo correspondiente a la jornada 1 en el grupo E en la UEFA Champions League. El conjunto bávaro le dio un baile de época a los culés en la Ciudad Condal y lo sentenció con doblete Robert Lewandowski y un tanto más de Thomas Müller. Los alemanes, verdugos asiduos de los catalanes, tomaron ventaja de un equipo sin identidad y con varias falencias, sumaron los tres puntos y concretaron lo que en la previa se intuía como: la crónica de una derrota anunciada.

Cuando un resultado es tan contundente es imposible no caer en la especulación sobre los aciertos y desaciertos en el parado táctico del equipo vencido. Ronald Koeman en un intento (amarrete, si me lo preguntan) de acumular piezas en defensa apostó por un 5-3-2. Al ver esta alineación solo se podía presagiar algo: el mal interpretadomodelo Cruyffista” a implementar tendría al Barcelona defendiendo a ultranza y buscando vulnerar con un contragolpe esporádico.

La idea de aglutinar defensores parecía esperanzadora para el Barcelona y sus aspiraciones de mantener la solidez de su fortín. Aunque, seamos sinceros, sumar cinco zagueros no funcionaría para mantener el plan defensivo si se juntaban dos factores: defensores endebles y una ofensiva voraz como la del Bayern Munich. El Barcelona comprendió esto por las malas, por el camino más crudo, por la vía del vapuleo…

De Jong, Piqué y Coutinho del Barcelona en la derrota ante el Bayern Munich.
De Jong, Piqué y Coutinho del Barcelona en la derrota ante el Bayern Munich. Cortesía de: MARCA

El Barcelona y la ausencia de ofensiva:

Evidentemente, el Barcelona no iba a desplegar una ofensiva tórrida, sería como pedirle peras al olmo. Con poquísimas piezas en ataque (sólo Luuk de Jong y Memphis Depay como delanteros natos) y teniendo en frente a uno de los equipos más infranqueables a nivel defensivo de toda Europa, el Bayern Munich, era comprensible que la cuota goleadora no fuera abultada, incluso era comprensible si el marcador terminaba en cero como efectivamente terminó pasando.

Lo que cuesta (y mucho) comprender y digerir es la carencia de chispa en la ofensiva del Barcelona. No se puede acusar a la falta de nombres por la ausencia de rebeldía e inventiva de cara al gol o por la monotonía soporífera de cada cruzada ofensiva.

Einstein en una de sus frases célebres afirmaba: “locura es intentar lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Esto resume los intentos ofensivos del Barcelona. El mismo centro repetido una y otra vez, predecible y sin éxito alguno…

Primer tiempo: el Bayern Munich comenzó con todo

El Bayern Munich fue una auténtica aplanadora desde el pitazo inicial. Los dirigidos por Julian Nagelsmann dieron cátedra de como dañar al rival aprovechando la ocupación oportuna de espacios. Fueron movimientos dignos de una maquinaria bastante bien aceitada.

Leroy Sané y Jamal Musiala estuvieron incontenibles para la defensa del Barcelona. Sané y Musiala tuvieron libertad de acción y gravitaron por donde quisieron. Sin mencionar que se dieron un festín por los costados custodiados por Sergi Roberto y Jordi Alba, dos de los valores más bajos en la defensa culé.

En el primer tiempo también destacaron Kimmich quien fungió como amo y señor del mediocampo. Dayot Upamecano, por su parte, estuvo imperial en las coberturas. Y bueno, está de más hablar acerca de la soberbia actuación de Robert Lewandowski y Thomas Müller.

Robert Lewandowski y Thomas Müller del Bayern Munich celebrando uno de los goles ante el Barcelona.
Robert Lewandowski y Thomas Müller del Bayern Munich celebrando uno de los goles ante el Barcelona. Cortesía de: Sky Sports

El asedio por parte del Bayern Munich fue tan agresivo que, por momentos, jugó con un 4-2-4 y con todos sus jugadores en campo contrario (salvo Neuer, por supuesto). Eso, a su vez, sirvió para presionar la salida de balón del Barcelona que más de una vez tuvo que recurrir a los balones largos para aspirar a crear una ocasión ofensiva. Renunció al juego asociativo.

El Barcelona fundamentó sus esperanzas ofensivas en lo poco que pudieron gestar Frenkie de Jong y Pedri. El neerlandés y el tinerfeño tuvieron un partido discreto, en parte, perjudicados por ese juego de pelotazo, además de que siempre estuvieron bien vigilados. Cuando tuvieron oportunidades, se asociaron y crearon jugadas de peligro, tratando de alimentar a Depay, otras de las piezas con un partido opaco.

Mención especial a Ronald Araujo. El zaguero uruguayo estuvo firme en el fondo y junto a Ter Stegen salvó un puñado de ocasiones que perfectamente pudieron haber terminado en el fondo de las redes, apenas en la primera mitad.

Ronald Araujo (medio) uno de los mejores jugadores del Barcelona en el partidoante el Bayern Munich.
Ronald Araujo (medio) uno de los mejores jugadores del Barcelona en el partido ante el Bayern Munich. Cortesía de: SPORT

Thomas Müller: victimario habitual del Barcelona:

Tanto dio el cántaro al agua hasta que se rompió. El Bayern Munich logró romper la paridad en el marcador al 33′. Thomas Müller sacó un trallazo de pierna derecha y, cuando el balón iba rumbo al arco, impactó en Eric García, desvió su trayectoria y dejo sin posibilidades de acción a Ter Stegen. La carambola beneficiaba a los bávaros que, desde hacía rato, merecían estar por delante del marcador:

Así terminó la primera mitad. El Bayern Munich dominando el juego a placer, a veces excediéndose en la elaboración de las jugadas y, aparentemente, sin pisar el acelerador. Los bávaros se estaban paseando como Pedro por su casa por uno de los campos más complicados de Europa. Mientras tanto, el Barcelona, estaba atado de manos, con una posesión escasa y estéril y SIN NINGÚN REMATE AL ARCO.

Segundo tiempo: otros 45′ de martirio para el Barcelona:

Volvieron ambas oncenas al césped del Camp Nou y el guion parecía ser el mismo: monólogo del Bayern Munich, situación que se mantuvo todo el partido. Los bávaros sin aplicarse al tope (quizás con una o dos marchas menos) dominaban el cotejo a placer. El Barcelona se mantenía inerte y de plano se encomendó a San Ter Stegen, quien voló y sacó ocasiones de todas las formas y colores.

Ter Stegen del Barcelona tapando un remate a bocajarro de Leroy Sané del Bayern Munich.
Ter Stegen del Barcelona tapando un remate a bocajarro de Leroy Sané del Bayern Munich. Cortesía de: SPORT

Lamentablemente, para el Barcelona, la actuación monumental del guardameta germano no fue suficiente para evitar el segundo tanto cortesía del delantero polaco Robert Lewandowski. Al 56’ Lewy, cual optimista del gol, aprovechó un balón suelto en el área (posterior a un disparo al poste de Jamal Musiala) y, el polaco, definió con la suela de su botín:

Debut aspero para varios de los juveniles en el Barcelona:

Ronald Koeman en búsqueda de traer ideas nuevas al terreno de juego dio ingreso en el 59′ tanto a Pablo Pérez “Gavi” de 17 años de edad por Sergio Busquets como a Yusuf Demir de 18 años de edad, quien entró por Sergi Roberto. Vale acotar que, Roberto, es uno de los más apuntados en la derrota del Barcelona, el español se marchó entre pitidos por parte del público y, lamentablemente, los pitidos fueron justificados: de todos los pases que intentó ninguno fue hacia adelante, además de que no se le vio seguro ni en ataque ni en defensa.

Asimismo, por una situación de emergencia, al 74′ tuvo que entrar Alejandro Baldé de 17 años de edad por la recaída en su lesión de Jordi Alba. Desde el banquillo también entraron Óscar Mingueza al 66′ por Eric García y Phillipe Coutinho también al 66′ por Luuk de Jong. Todos entraron enchufados, lamentablemente el daño ya estaba hecho por parte del Bayern Munich.

Alejandro Baldé, uno de los jóvenes debutantes en el Barcelona.
Alejandro Baldé, uno de los jóvenes debutantes en el Barcelona. Cortesía de: Twitter de Alejandro Baldé. @alejandrobaldee

Otra vez Lewandowski, culés…

El tercer y definitivo tanto vino cortesía de Robert Lewandowski. Al 85′ el delantero selló su doblete tras aprovechar, por segunda vez, un balón rifado en el área procedente de un remate previo de Gnabry que había impactado en el palo. El nueve hizo gala de una gran técnica y, previo a mandar el balón al fondo de las redes, se tomó el tiempo para dejar regado a Piqué con un excepcional recorte:

Sensaciones finales:

Lo del Barcelona ante el Bayern Munich aparte de ser una evidente brecha futbolística, también va de la mano con el aspecto psicológico. El miedo a volver a ser goleados estrepitosamente como en el 8-2 pasado, pesó y mucho. La defensa, salvo por la titánica labor Araujo, estuvo muy dubitativa, quizás atribuible a que algunos venían entre algodones.

El equipo mostró buen resto físico, pero el planteamiento fue rácano y las ideas nulas. El triunvirato creativo del mediocampo no vio luz y, por ende, no pudo abastecer a una delantera bastante gris. Pareciera que solo alcanzara para jugar bien ante rivales de medio cartel… Por cierto, bien por la apuesta en los jugadores de la generación de relevo, pero lamentablemente, parece que esos jugadores solo se vieron bien porque el Bayern Munich no apretó y esa fue la sensación general del partido: si el Bayern hubiera querido, hubiera repetido aquel fatídico 8-2 o quizás, algo peor…

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