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Publicado el

02
diciembre
2020

Chapecoense: 4 años en nuestros corazones

Hace 4 años el mundo deportivo se conmocionó por una de las tragedias más tristes y trágicas en la historia de la humanidad. Un pequeño club de la ciudad de Chapecó, en Brasil, se alistaba para jugar su primera final internacional de la historia. Sin embargo, el destino quiso las cosas diferentes y hoy los recordamos a todos como unos héroes.

Homenaje póstumo al accidente en el estadio Atanasio Girardot en Medellín (Foto: EFE)


Terminaba el mes de septiembre del 2016 y un club brasileño empezaba a sonar en la boca de todos, un tal Chapecoense había eliminado en los octavos de final de la Copa Sudamericana al ‘rey de copas’ Independiente de Avellaneda. En Brasil, Argentina y en toda sudamérica empezaba a conocerse al ‘gran Chapecoense’.

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Los jugadores de Chapecoense celebran el triunfo por penales ante Independiente (Foto: Conmebol)

Un mes más tarde el sueño seguía intacto, esta vez, el club colombiano Junior de Barranquilla fue el que tuvo que enfrentar el poderío ofensivo de los brasileños que con un global de 3-1 se instalaban ante todo pronóstico en la semifinal de la Copa Sudamericana, el segundo torneo más importante a nivel de clubes de esta parte del mundo. De la mano de su técnico Caio Junior, de Danilo, Kempes, Ananías y los demás guerreros, Chapecoense se habría paso entre los grandes del continente.

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Ananias (derecha) celebra con la hinchada un gol ante el Junior de Barranquilla (Foto: EFE)

San Lorenzo llegaba y los comentarios que rondaban el entorno del ‘Chape’ eran que hasta ahi llegaria su sueño, que no les alcanzaría para sacar a otro grande del continente como lo es el ‘ciclón’. Con un empate en Buenos Aires por 1-1 y otro por 0-0 en Chapecó, el equipo más indefenso para muchos se instalaba por primera vez en su historia en la final de la Copa Sudamericana. El famoso ‘vamos vamos Chape’, típico después de cada partido del equipo brasileño retumbaba con fuerza en toda sudamérica. La final se acercaba y ya se alistaban para viajar a Medellín y enfrentar al Atlético Nacional.

En aquel 28 de noviembre desde tempranas horas los jugadores, cuerpo técnico y periodistas brasileños ilusionados por tener un equipo de bajo perfil en una instancia tan importante, se alistaban para viajar a Colombia. El vuelo 2933 de la aerolínea boliviana Lamia era el encargado de llevar los sueños de todo un païs. El avión partió del Aeropuerto de Viru Viru (Bolivia) directo a la ciudad de Medellín, a eso de las 8:00 pm (hora colombia) las cadenas radiales y los canales de televisión empezaban a informar sobre un avión que venía del sur del continente y al parecer había perdido señal con la torre de control, la tragedia no tardaría en llegar.

Corrían los minutos y la incertidumbre rondaba para aquellos que a través de redes sociales y los medios de comunicación estábamos atentos a cualquier noticia que apareciera. Minutos después se confirmó que el avión perdido era el que transportaba al equipo Chapecoense, todo el mundo era optimista de poder verlos bajar del avión en el Aeropuerto Josê María Córdova de la ciudad de Medellín, pero eso nunca pasó.

Según los reportes oficiales, el avión cayó a las 10:15 pm (hora colombia), pero no fue sino hasta pasada la medianoche que empezaron a llegar imágenes y noticias de lo que había sucedido en esta zona montañosa del territorio colombiano. Y no fue sino hasta las 2:00 am (hora colombia) que el primer sobreviviente llegó al hospital de La Ceja, Antioquia, el pueblo más cercano a donde ocurrió la tragedia.


71 personas fallecieron: 19 jugadores, 25 integrantes del cuerpo técnico, 20 periodistas y 6 trabajadores de la aerolínea se irían para nunca más volver.

Solo 6 personas sobrevivieron al accidente: 3 jugadores, 2 tripulantes de Lamia y 1 periodista (que tiempo después falleció de una falla cardiaca)

Lo que vino después nunca se olvidará. Chapecoense fue proclamado como campeón de la Copa Sudamericana, alrededor del mundo todos los épicos le rindieron homenaje, muchos jugadores fueron cedidos gratis para solventar las tristes vidas que se perdieron en aquel día y miles de ayudas económicas hicieron ver como el mundo se unió para no olvidar al gran Chapecoense.

Y como se cantaba en las gradas del estadio Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín en el homenaje póstumo: “QUE LO ESCUCHEN EN TODO EL CONTINENTE, SIEMPRE RECORDAREMOS, AL GRAN CHAPECOENSE”.

QEPD todas las víctimas de aquel 28 de noviembre.

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Plantel del Chapecoense 2016 (Foto: EFE)

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