LGBTIQ+

Crecen Las Agresiones LGTBI-fóbicas

Este verano, solo en Barcelona, se han registrado más de 3.000 consultas por agresiones de género o LGTBI-fóbicas, según Europa Press. Según publicaba El País hace unas semanas, cuatro de cada diez delitos de odio denunciados en Cataluña a lo largo del año ha tenido un trasfondo homófobo. RTVE publicaba recientemente los datos del Ministerio de Interior, que refleja 278 denuncias por delitos de odio de temática LGTBI-fóbica, más de un 8% por encima de la cifra de 2018.

Fuente: Ministerio del Interior

Y estos números son solo las denuncias tramitadas ante los cuerpos de seguridad (los dos últimos datos) y las consultas en puestos de asistencia in-situ (el primer dato). En 2018, la Federación Estatal LGTB publicó una cifra de casi 1000 casos registrados por la organización a lo largo del año. Una vez más, una cifra superior a la de años anteriores.

Fuente: Federación Estatal LGTB

En este contexto, seguimos viendo como las reformas diseñadas para ayudar ante estas situaciones se ven tumbadas, “matizadas” (nótese el eufemismo) o brutalmente criticadas para obligar al partido político en cuestión a dar marcha atrás.

Y esto no es un tema de ideologías. No tiene nada que ver con la izquierda o la derecha, el liberalismo o el socialismo, un partido u otro… Esto trata de vidas humanas en peligro. Gente aterrada, herida, silenciada o asesinada. No me importa si crees en un dios, otro o ninguno; si te consideras progresista, conservador o moderado. NO IMPORTA.

Porque defender a los que necesitan defensa, ayudar a los que requieren asistencia, proteger a los agredidos…, es un tema de humanidad.

Imagen de Europa Press

Somos humanos, todos. Eso está claro, ¿no? Un miembro del colectivo no es ni menos persona ni menos español. Lo es más incluso. Porque tiene que esforzarse más por cualquier cosa, porque lleva luchando toda su vida por aquello que otros tienen garantizado. Y ya es hora de ir dejando de luchar.

Debería haber un marco legal fuerte, que facilite la protección y el castigo, que ayude de verdad. Es un principio universal que la ley debe evolucionar al ritmo que lo hace la sociedad. Es la ley la que debe adaptarse al mundo, no viceversa.

Imagen de RTVE

Por favor, no podemos ver esas cifras, leer este texto, llenarnos de rabia conjunta y luego pasar al siguiente artículo y olvidarnos. Esto es un problema real, afectando a personas reales, y hay que cambiarlo. Hay que luchar. Desgraciadamente, a día de hoy, hay que seguir luchando, por muy cansados que estemos.

No quiero volver a escuchar eso de “¿Por qué se sigue celebrando el Orgullo?” “¿Por qué no hay un Orgullo Hetero?” “Si ya hay igualdad”. No amigos, no la hay, desgraciadamente. Hasta que no haya ni una persona aterrada, cohibida o maltratada, no habrá igualdad. Hasta que la ley no nos proteja, no hay igualdad. Así que seguiremos luchando y reivindicando y celebrando, porque queremos, porque podemos y, sobre todo, porque sigue siendo necesario, tristemente.

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