FUENTE; https://www.filmaffinity.com/

Under the skin

Lo importante es el interior

Críptico, lento, pretencioso, genial, inquietante, incomprensible…este film ha recibido múltiples calificativos desde su estreno en Reino Unido, allá por el lejano año 2013; hasta su reciente llegada a España. La película no cabe duda de que es casi tan difícil de ver como de analizar, sin que ello determine que la película sea bueno o mala. De hecho es buena. Muy buena. Y rara. Muy rara. Pero hagamos como Jack el Destripador y vayamos por partes.

Cuando te saltas un semáforo y la gente te mira mal
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Un tortuoso camino que la convierte en obra de culto

Mi relación con esta película es casi tan peculiar como su propio contenido, y comenzó cuando escuché que Scarlett Johansson, una de las más famosas (y mejores) actrices de la actualidad, había participado en una película inglesa de ciencia ficción todavía inédita en España. Como fan enfermizo de la ciencia ficción que soy (🤓) esperé a que se produjera el tan ansiado estreno, pero éste se demoraba y terminé olvidándome del film.

Y ha tenido que ser en plena pandemia, con las carteleras peligrosamente hambrientas de algún estreno interesante que llevarse a la boca, que deciden estrenar este curioso proyecto.

Jonathan Glazer: director del film, y un señor que se toma su trabajo con mucha calma
FUENTE: https://enfilme.com/

Under the Skin es una película reflexiva, pausada (a veces demasiado), y exigente con el espectador. No se limita a ofrecerle una lluvia de estímulos, sino que exige su participación activa en la composición de una trama más compleja por su composición narrativa que por la densidad de su relato. Y de ello se encarga el cineasta británico Jonathan Glazer, que no sólo dirige sino que también es coguionista (junto con Walter Campbell). En teoría su labor consiste en adaptar una notable novela con el mismo título escrita por Michel Faber, pero tras haber leído gran parte de la misma, puedo afirmar que difieren bastante en muchos de sus elementos. De hecho, la película parece más heredera del 2001 de Kubrick (especialmente en su comienzo) o de Blade Runner (el personaje de Scarlett Johansson parece una replicante por varios motivos), que de la propia novela en la que se basa.

Poco puedo decir del director o de su filmografía, ya que es el primer largometraje suyo que he visto; pero sí puedo comentar una anécdota sobre él que revela lo pintoresco de su identidad artística. Antes de la película, en el cine proyectaban un cortometraje suyo llamado The Fall. Pues bien. Aparte de ser perturbadoramente siniestro, estéticamente atractivo y de no llevar a ninguna parte argumentalmente (lo cual me desquició un poco, debo admitirlo), descubrí conversando con San Google que al parecer este corto se emitió por sorpresa en UK por parte de la BBC. Merece la pena verlo solo para que os imaginéis las caras de los pobres espectadores, viendo a una especie de secta psicopática torturando a uno de los suyos y tirándole a un pozo entre un anuncio de perfume y otro de chocolate. Espectacular.

Under the Skin es una película reflexiva, pausada (a veces demasiado), y exigente con el espectador. No se limita a ofrecerle una lluvia de estímulos, sino que exige su participación activa en la composición de una trama más compleja por su composición narrativa que por la densidad de su relato.

Sea como fuere, y coñas aparte, Jonathan Glazer demuestra con esta película ser un director creativo, controvertido y con mucho que decir si decide prodigarse un poco más en el futuro. Casi a cada virtud se le contrapone un inconveniente, aunque desde mi punto de vista los primeros superan holgadamente a los segundos. Sabe sostener con inteligencia hermosos planos panorámicos, pero a veces se recrea demasiado en ellos más allá de su importancia en el relato; utiliza los primeros planos para transmitir emociones y profundizar en la psicología del personaje de Scarlett Johansson, pero a veces los alarga en exceso y el ritmo de la historia decae; domina técnicas como el travelling siguiendo a los personajes, los planos largos y es capaz de transmitir ideas sólo con buenos enfoques, pero algunos trucos visuales parecen más destinados a demostrar su ingenio que a contarnos una historia.

Pese a todo lo anterior, su labor termina siendo encomiable. Al principio de la obra estás abierto a lo que pueda pasar, y no entiendes nada; conforme avanza la trama vas hilando detalles aquí y allá, y estás ansioso por desentrañar el misterio que se desarrolla ante tus ojos; al terminar la película, puedes sentir que no te han contado nada, o que la historia está deslavazada y Glazer se ha pasado de gafapasta. Pero tras reflexionar sobre ella, y especialmente tras un segundo visionado, te das cuenta de que la película tiene mucho más de lo que aparenta; que es, en definitiva, el mensaje fundamental que pretende transmitir la película. Cuando ocurre éso con una película, es que su director y su guionista se lo han currado para que pienses. Y una vez descubres lo que tenían preparado para ti, te sientes intelectualmente satisfecho (o pasas de calentarte la cabeza e insultas a sus muertos de camino a casa, actitud que comprendo hasta cierto punto).

Sí, esta es la película en la que a Scarlett más le ha molestado llevar ropa encima. Pero oye, no seré yo quien se queje 😍
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Una atmósfera opresiva que se cuece a fuego lento

Y si ya de por sí la historia es enigmática y desconcertante, su banda sonora contribuye a reforzar ese sentimiento general de suspenso. Mica Levi compone sonidos estridentes, melodías extrañas y zumbidos electrónicos que me han recordado a otra película de culto reciente de ciencia ficción: Aniquilación (la tenéis disponible en Netflix). Es más bien minimalista, pero propicia que estemos toda la película en tensión y logra abrirse camino al final de la cinta con un subtexto muy interesante (la melodía del cazador pasa a ser la de la presa en la persecución final).

La fotografía es oscura, tétrica y sobre todo fría. Fría como los parajes escoceses nevados por los que deambula la pobre Scarlett en busca de su propia identidad. Dan Landin nos entrega preciosas postales generales y panorámicas de playas agitadas o sumidas en la niebla, ciudades concurridas donde hay espacio para la generosidad y para el vandalismo, zonas boscosas solitarias y montañas nevadas. El único momento en el cual la paleta de colores se vuelve más cálido y rojizo es cuando Scarlett comienza a experimentar con su humanidad, y desarrolla su primera relación humana saludable.

Scarlett Johansson es dueña y señora del film, y lo aprovecha con una interpretación contenida y aparentemente imperturbable que va ganando en complejidad y expresividad conforme avanza la trama. No sé si estamos ante su mejor actuación hasta la fecha (en Historia de Un Matrimonio y Jojo Rabbit ya ha estado sensacional, por ejemplo), pero sí ante una de las mejores. Resiste bien los primeros planos (y éso que Glazer es un chapas de mantener los planos estáticos), y se mimetiza perfectamente con su personaje. El resto de actores son meros comparsas puestos al servicio de la historia, y cumplen perfectamente esa función con espontaneidad y sin estridencias (de hecho, muchos de ellos no eran conscientes siquiera de que estaban siendo grabados), lo cual refuerza la sensación de realismo que envuelve a la singular trama de ciencia ficción.

Una historia silenciosa e indescifrable

Under The Skin también se aleja de lo convencional en su construcción de personajes. Entendemos a Scarlett más por los momentos de introspección y mirada a la sociedad humana a través de sus ojos que a través de su interacción con otros personajes. De hecho, gran parte del metraje de la cinta es mudo. Los diálogos son exiguos y cortos; y cuando los hay, apenas aportan información relevante para la trama. Muchos de ellos son puro trámite intrascendente que Scarlett utiliza para conseguir sus objetivos; otros más bien parecen monólogos exasperantes en los cuales Scarlett parece haber enmudecido y seguir en estado de shock.

La historia de la protagonista es tan visual y requiere tanto la atención y apreciación subjetiva del espectador, que no considero conveniente comentar absolutamente nada sobre ella. Tan sólo diré que sí que hay un hilo conductor, pese a que su estructura basada casi exclusivamente en un arco de evolución del personaje protagonista la aproximan más a Joker o a Her que a otras películas como Lucy, Ghost in the Shell (también protagonizadas por Scarlett Johansson) o Species. Así que fijaos mucho en todos los detalles cuando la veáis, puesto que aunque la narrativa sea fragmentada y pueda resultar confusa, incluso con un único visionado se puede interpretar gran parte de la historia que emerge lo que vemos en pantalla.

En definitiva, no dejéis que os vendan la moto de que esta película es absurda, no cuenta nada, es la mejor película de ciencia ficción del siglo XXI u os va a cambiar la vida. Ni tanto ni tan poco. Es una muy buena película de ciencia ficción, que aporta ideas interesantes, nos ofrece a una Scarlett Johansson fascinante y nos insta a reflexionar sobre la condición humana y las devastadoras consecuencias de que el cazador se convierta en presa. Imprescindible para los que gusten de la ciencia ficción filosófica o humanista.

VALORACIÓN: 8,5

TRAILER:

¡¡¡¡¡SPOILER ALERT!!!!!! ¡¡¡DANGER!!!

Scarlett la alienígena

En los primeros minutos del film asistimos a la creación del personaje de Scarlett. No se aclara si se está sometiendo a un proceso de cirugía para parecerse a un ser humano (como sucede en el libro) o si realmente está siendo creada de cero. El caso es que la secuencia, muy onírica y que en sus primeros compases más bien parece una escena espacial de 2001: Una Odisea en el Espacio, muestra a una protagonista que está aprendiendo a articular el lenguaje humano.

A continuación el misterioso motorista (seguramente un supervisor extraterrestre encargado de verificar que las mujeres alienígenas cumplen adecuadamente su función) recoge el cuerpo de la predecesora de Scarlett. El motorista se manifiesta aquí como una suerte de Blade Runner, o cazador de mujeres alienígenas que se han desviado de su propósito original (seducir a hombres para atraparlos, cocinarlos y alimentarse de sus restos), interceptando y llevando a su nave a las sublevadas para entregarle su indumentaria a las recién llegadas. Aquí es cuando Scarlett tiene su primer contacto con una forma de vida animal de la Tierra (una hormiga), y presencia con curiosidad cómo la alienígena humanizada derramada una lágrima de tristeza al ser despojada de su ropa y, muy probablemente, ejecutada.

Las secuencias de captura de Scarlett con sus presas son atemorizantes, visualmente cautivadoras y sobre todo muy, muy raras.
FUENTE: https://casahorrores.com/

A partir de aquí comienza un seguimiento exhaustivo de las primeras misiones de caza de Scarlett. Ésta busca autoestopistas o peatones despistados para atraerlos a su coche, llevarlos a su lúgubre refugio y atraparlos en sus redes. No obstante, su misión se va tornando cada vez más complicada; llega a recluir y cazar a al menos dos transeúntes (más un tercero que me deja la duda), pero simultáneamente va descubriendo nuevas facetas de la sociedad humana. Cuando tropieza en la calle, averigua que las personas podemos ser solícitas y compasivas; cuando presencia la vida cotidiana de muchos ciudadanos comprando, paseando o esperando, se topa con que su presas no son meros animales estúpidos con vidas sencillas y predeterminadas: son organismos complejos, con estructuras sociales muy diversas e intrincadas, y que pese a haberse convertido en plato de degustación para la raza de Scarlett, comienzan suscitarle dudas y preguntas.

El motorista le practica una especie de revisión periódica a Scarlett para constatar que sigue siendo fiel a la causa (cuidado con la importancia de los ojos, en los cuales se sumerge para averiguar el estado anímico de la extraterrestre. Durante uno de los alucinógenos y oscuros trances (o más bien ceremonias) de inmersión en el extraño líquido de procesado humano (el cual no parece afectar a Scarlett), vemos que los restos humanos son trasladados a través de un conducto hacia…¿la nave? ¿un almacén? No termina de quedar claro. Si alguno tenéis ideas sobre el tema, estaría genial que lo hicieseis constar en comentarios, aunque realmente importa más a nivel de morbo o curiosidad que por su verdadero impacto en la trama.

En esta playa ocurre la que para muchos es la experiencia más traumática de todo el film.
FUENTE: https://www.hollywoodreporter.com/

Una de las escenas más perturbadoras y despiadadas del film sucede en la agitada playa escocesa. Scarlett se encapricha de un nadador acampado en las inmediaciones, pero cuando está en proceso de captura se produce un incidente inesperado. Una mujer se adentra en el impetuoso oleaje para rescatar a su perro, y su marido acude al rescate de ambos. El nadador deja sola a Scarlett e intenta salvar al hombre, más éste no está dispuesto a seguir viviendo sin la mujer a la que ama y desecha la ayuda del exhausto nadador. Todo ello es presenciado por el inocente hijo de ambos, apenas un bebé, que lo contempla todo desde la orilla.

En este dramático contexto, Scarlett ha atestiguado varios de los rasgos humanos más inherentes a nuestra naturaleza: el amor, el altruismo, la solidaridad, el egoísmo, la imprudencia, la misericordia… ¿Y cómo reaccionan ante ello los alienígenas? Pues, tal vez, como reaccionaríamos nosotros si vemos ocurrir una escena similar entre un animal al que vamos a cazar y otros que se están ahogando. Scarlett, impasible, deja inconsciente a su víctima y se la lleva para alimentar a su especie, ignorando todo lo demás; el motorista acude de noche a recoger los restos de la tienda del nadador y su toalla, y no repara en el niño porque sabe que la marea terminará llevándoselo consigo. Aterrador. No obstante hay un matiz diferenciador; Scarlett siente cierto remordimiento en forma de recuerdo que le evoca los sollozos del niño abandonado, al tiempo que el motorista no insinúa arrepentimiento alguno.

La redención de Scarlett

El punto de no retorno para el personaje protagonista tiene lugar cuando recoge a su última víctima: un hombre con una patología facial similar a elefantiasis. Debido a su ingenuidad propia de seres que desconocen los patrones estéticos humanos, Scarlett no se detiene ante la deformidad física del chico.

Scarlett no hace distinción alguna y le lleva a su guarida como a los otros, pero algo cambia. Las incógnitas y las dudas se han ido acumulando en su conciencia, y la metáfora del insecto atrapado sin poder salir del cristal sirve como catarsis emocional para la protagonista. Hastiada de llevar a seres vivos a su muerte para regocijo de los paladares de sus congéneres, la protagonista se rebela contra la sutil industria alimentaria extraterrestre (aquí se transmite el mensaje animalista de la cinta, mucho más desarrollado en la novela) y decide liberar al chico. Al final el motorista le atrapa igualmente, pero Scarlett ya ha renegado de su tarea y su vigilante no ha conseguido borrar todos los cabos sueltos (una anciana presencia la captura del prisionero fugado).

A partir de aquí se inicia un viaje de autodescubrimiento de Scarlett Johansson, que trata de vivir como una humana normal (pese a que no puede realmente, ya que bajo la piel sigue siendo un extraterrestre). La hermosa escena de la niebla sirve como metáfora precisa de su mente confundida y de su existencia sin destino ni objetivo, ya abandonado su cometido vital (simbolizado por la furgoneta que queda aparcada en la carretera). Scarlett escoge un camino, y trata de vivir sensaciones puramente humanas: el placer de la comida (no es capaz de degustar una tarta de chocolate, uno de los placeres más dulces y agradables que conoce el ser humano promedio, al ser incompatible con sus papilas gustativas), la amistad, el amor…todo le sale mal. Cuando fracasa su intento de tener sexo con un ser humano que le ha acogido y protegido desde su huida, Scarlett corre hacia el bosque para estar sola. En cierta medida está representando el papel de una persona solitaria y que se siente diferente, que es incapaz de integrarse en la sociedad y de llevar una vida normal y que, finalmente, termina buscando la soledad como refugio ante su frustración emocional.

Pese a ello, ni siquiera en el bosque está libre de la parte más perversa y salvaje del ser humano. Si bien antes había sufrido la agresión de unos vándalos que intentaron agredirla y robarle el coche, esta vez es asaltada y casi violada por el guardabosques. Ello podría interpretarse como la culminación a una crítica velada a la visión de la sociedad machista, donde la mujer siempre es vista como un objeto de deseo sexual para los hombres; y éstas sólo pueden medrar si aprovechan esa tendencia a la sexualización masculina para su beneficio. Tal y como puede apreciarse, en los extraterrestres también parece perdurar este estigma social.

Y aquí es cuando Scarlett asume definitivamente que no puede dejar de ser un alienígena, pero que tampoco es la misma que llegó a la Tierra. Acepta su identidad, y mientras se consume pasto de las llamas que ha prendido su agresor y el motorista (junto a sus otros aliados, que que ya hemos descubierto que podría haber más cazadores y supervisores en las inmediaciones) se desespera al no ser capaz de localizarla, la Scarlett humana y la alienígena se fusionan y se convierten en una sola a través de un acto de purificación por medio del fuego. Al final, humana o extraterrestre, arde en cenizas como cualquier ser vivo.

Porque bajo la piel, bajo nuestras apariencias y prejuicios, bajo nuestras razas y defectos físicos, seamos animales o humanos, todos somos criaturas vivas con derecho a ser libres y a vivir nuestra vida como queramos. Y nadie debería tener el derecho de encerrarnos en prisiones, reales o mentales, siempre que tomemos nuestras propias decisiones y no pretendamos herir a nadie.

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