Salud

Datos de la forma de hepatitis más grave

La hepatitis es una inflamación del hígado que se puede producir por diferentes causas, las más habituales son los virus. Particularmente la C es una de las formas más graves, puede cursar de un periodo leve a crónica y producir cirrosis. No existe vacuna para prevenirla, sin embargo existen medicamentos con retrovirales para analizar la evaluación de ella, con el objetivo de mejorar el tratamiento y disminuir los trasplantes por esta infección.

Contagio

El virus de la Hepatitis C se puede transmitir a través de fluidos sanguíneos. Por ejemplo, por intercambio, reutilización o esterilización inadecuada de material médico, particularmente jeringas y agujas; transfusiones y productos sin el cuidado previo; y compartir material de inyección para el consumo de estupefacientes. Otra posible forma menos frecuente es por medio de la transmisión vertical, que se da de la embarazada al bebé y puede ser antes del nacimiento (congénita), durante el parto (perinatal) y después de dar a luz (neonatal). También, mediante relaciones sexuales sin el uso de condón.

Vías no transmisibles

Excepto por fluidos sanguíneos o provenientes de la vagina y el semen, la Hepatitis C no se transmite a través de la saliva, ni sudor. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una madre contagiada por el virus puede amamantar sin la preocupación de que transmitirá el virus al bebé. Tampoco por contacto ocasional, es decir, abrazos, besos, o compartir alimentos o agua con una persona infectada.

Por Adobe Stock

Relación

La hepatitis C es una sola enfermedad, o puede estar asociada a otras, incluida la infección por virus de la A y B. Por tanto, es recomendable vacunarse contra estos estas dos últimas. Algunas de ellas tienen relación con patologías fulminantes del hígado, como cirrosis y tumores malignos. En otras ocasiones, los pacientes infectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) son más propensos a contagiarse por el VHC.  El riesgo es mayor, por tanto, es necesario el diagnóstico previo.

¿Qué hacer después del contagio?

Es una enfermedad asintomática, es decir, no hay padecimiento de los síntomas. Las personas pueden pasar años, incluso décadas sin conocer su diagnóstico. Suele ser así durante la fase aguda y crónica de la infección hasta que el daño hepático grave muestra sus efectos secundarios. Por eso, en caso de padecer algunos de los síntomas antes descritos, o tener la duda de haberse podido contagiar con el virus, es importante consultar con un especialista en salud. Es recomendable pedir información asesoramiento acerca de todo lo referentes a la VHC, como atención y tratamiento.

Generalmente, se realiza una prueba de serología para descartar la detección de anticuerpos contra el VHC. De ser positivo, se procede a aplicar una segunda evaluación que encuentra la presencia del ácido ribonucleico (RNA) del virus, para descubrir si está en su etapa más avanzada y peligrosa. En oportunidades permanecen en el organismo, aunque el sistema inmunitario combate las bacterias de forma espontánea. Posteriormente, un tercer es necesario es necesario para identificar el tipo de genotipo del virus del VHC, ya que cada uno tiene una respuesta al tratamiento particular.

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