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Happier Than Ever: Un Relato de Crecimiento Personal

Este nuevo trabajo de la joven cantante destaca por varias razones dentro de su aún corta (aunque intensa) trayectoria. En este LP, Billie explora nuevos estilos, temáticas, perspectivas, actitudes… En conjunto, este trabajo es una muestra de su crecimiento personal y maduración.

Teniendo en cuenta su edad, es razonable decir que su evolución es la común en el paso de la adolescencia a la juventud (dejando atrás los pensamientos emo, actitudes edgy…, y madurando hacia una perspectiva más sana y positiva hacia la vida). Sin embargo, llegar a esta conclusión obviando la influencia de su fama y seguimiento, el hate, la observación continua, etc., no tiene sentido. Su vida no ha sido como la de ningún adolescente, y nadie puede llegar a comprender perfectamente todo por lo que ha pasado, aunque su música sea una pequeña ventana que nos permita hacernos una ligera idea.

Pero, aunque su vida y sus problemas no tengan nada que ver con los de su público, sus sentimientos, ansiedades y alegrías están expresados en este trabajo de forma que todo el mundo pueda comprenderlas e identificarse con ellas.

Sea como sea, lo que resulta verdaderamente interesante en este trabajo (como escribí antes) es la evolución personal y musical que demuestra. Ya no es una adolescente deprimida cantando sobre la soledad, inseguridad, pensamientos suicidas; ha crecido para convertirse en una joven que, contra todo pronóstico, es feliz. Una mujer orgullosa, luchadora y valiente, sobreponiéndose a todas las trabas de su vida, las críticas, rupturas…, y emergiendo con más fuerza que nadie.

En “Getting Older“, la cantante nos hace una gran introducción a esto, en una clara declaración de intenciones. “Things I once enjoyed just keep me employed now, things I’m longing for someday I’ll be bored of… It’s so weird that we care so much until we don’t” (Lo que antes disfrutaba ahora solo es mi trabajo, lo que ahora deseo algún me aburrirá… Es muy raro que algo nos importa tanto hasta que deja de importar). Con esta letra, sobre una melodía (vocal e instrumental) que perfectamente podría ser banda sonora de una película Disney, Billie introduce su crecimiento y anticipa los cambios que esto implica para su carrera. Y continúa implorando “I’m happier than ever, at least that’s my endeavor, to keep myself together and prioritize my pleasure” (Soy más feliz que nunca, al menos esa es mi intención, mantenerme contenta y priorizar mi placer), explicando que está cansada de sentirse mal y vivir en un círculo de tristeza y depresión. Quiere ser feliz, despegarse de su pasado y luchar por su bienestar.

Imagen extraída del Instagram de Billie Eilish @billieeilish

En cuanto a la temática del disco, la cantante explora muchos temas (todos marcados por su nueva actitud): las críticas y observación continua, el amor propio, su ruptura con su exnovio, el amor…

Llama mucho la atención su relato de la ruptura, muy alejado del tratamiento habitual de este tema en la música (como el de Olivia Rodrigo en su recientemente publicado disco). En este caso, Eilish relata como ya ha superado el desamor, no siente tristeza, no llora por ello, sino que explica que está mejor sin él, que la relación era tóxica… De hecho, hace referencias a que el chico en cuestión sigue queriendo recuperar la relación, pero ella ya la ha dejado en el pasado, por su bien.

Otro aspecto que me sorprendió gratamente al escuchar el disco es el musical, alejado de su característico estilo y explorando muchos sonidos y ritmos nuevos. Desde la Bossa Nova de “Billie Bossa Nova” a canciones próximos a la música rave electrónica (“Oxytocin”, “OverHeated”), pasando por baladas como “Halley’s Comet”, temas pop (“I Didn’t Change My Number”, “Therefore I Am”) y odas que perfectamente podrían componer una preciosa banda sonora Disney (“My Future”, Getting Older”).

Por supuesto, por mucho que se aleje de su estilo previo, el álbum sigue impregnado del sello Billie Eilish, marcado por su delicada pero poderosa voz y por la impecable producción de FINNEAS.

Billiemania: Billie Eilish performing at The Anthem on June 20, 2019. (Photo: Matty Vogel/Courtesy of Billie Eilish)

También creo que será muy interesante ver el efecto de este álbum entre su fandom más fiel, compuesto principalmente por personas de su edad o ligeramente más jóvenes. Son chicos y chicas que están viviendo el mismo proceso de maduración (si bien seguramente a ritmos distintos) y a los que este disco podría acompañar y ayudar a virar hacia actitudes más positivas y sanas.

Muchos se enamoraron de Billie porque representaba sus sentimientos y se identificaban con ellos (pensamientos depresivos, negativos, inseguridades…), y tal vez ahora estas canciones resuenen en su corazón y les ayuden a salir de ese círculo negativo e hiriente, hacia un futuro brillante donde puedan ser felices.

Porque ese es el verdadero poder de la música, que puede contagiar emociones y actitudes, sacarnos de esos pozos oscuros, acompañarnos en el camino hacia la felicidad, hacernos sentir reconfortados, poderosos, fuertes… FELICES.

Y de eso trata este disco, de perseguir la felicidad, luchar por sonreír, mantenerte fuerte para huir de tus pensamientos negativos y sobreponerte a la vida. Billie Eilish ha conseguido embotellar su proceso de crecimiento hacia la felicidad y compartirlo con el mundo para que sus seguidores puedan sentirse fuertes y acompañados en el camino. Estoy convencido de que este disco ayudará a mucha gente para ser, como anuncia el disco MÁS FELICES QUE NUNCA.

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