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Publicado el

24
diciembre
2020

La montaña olvidada

Una vez creadas las cuatro primeras, Cael creó al triángulo del espíritu: Verde, Rojo y Azul.

Verde era reconocida y venerada por sus artes curativas y druídicas. Se dice que de ella nacieron los primeros drúideri, los Hijos del Bosque. Ella revitalizó los bosques de la zona proporcionándoles un brillo y un encanto que luego perfeccionó con su hermana Azul. Se le atribuyó el mérito de la creación de Irkanmul, el árbol que iluminaba Kaelia y que, con su luz, dotaba a sus habitantes de una salud excepcional. Los campesinos de las tierras allende solían visitar el reino junto a personas enfermas para curar las enfermedades que los atormentaban. Su aspecto era el de una mujer con grandes proporciones curvilíneas que acompañaban a un pelo que empezaba liso por la raíz, pero que iba dejando ver voluptuosos volantes conforme bajaba.

Su piel verde claro contrastaba con los brillantes ojos menta que tenía. Los tatuajes de su cara, pecho y brazos (que luego serían adoptados por los drúideri como símbolo identificativo) resplandecían cuando llevaba a cabo algún hechizo. Verde, la vital, se convertiría en una gran columna que mantenía la misión de las Luces, el reconvertir el alma de los mortales en magia que volviese a la tierra.

A la vez que nació Verde, lo hizo Rojo, la sabia. Era la guardiana de las artes y la sabiduría. Se ocupaba de la Gran Biblioteca de Hamojurai, lugar que atesoraba cantidades incontables de libros que incluso rivalizaba con el poder de los Cronistas, los autoproclamados guardianes del saber. Rojo era temida por su poder pues, pese a ser una de la tercera generación, el conocimiento es un arma que beneficia a todo aquel que lo posee. Los seguidores de su curia se encargaban de obtener manuscritos de los distintos reinos y llevarlos a Hamojurai para allí resguardarlos y, además, mientras hacían este trabajo, predicaban las grandes hazañas y proezas de las Luces y el reino de Kaelia. Muchos son los que tomaron a Rojo como su figura referente y deidad a seguir, incluido fuera de las fronteras del reino. Los Altos Elfos, los Elfos y los Enanos la tomaron y la adoptaron a su cultura como la “diosa de la sabiduría” y a ella le rezaban cuando querían conocimiento.

Rojo instruyó a cientos de héroes humanos, enanos, híbridos y gigantes y su figura de mujer con pelo semi-corto, escalonado y de color fuego, ojos rubíes y piel anaranjada, se postraba siempre en los templos dedicados a ella.

Y, por último, Azul, la etérea, la encargada de hacer fluir la magia de Roxa por todo el reino y potenciarla. Junto con Verde, los bosques tomaron una atmósfera azulada debido a la magia que ella había depositado en ellos. Las plantas se volvieron hermosas y los animales se empaparon de aquel torrente de magia. Con el nacimiento de Azul, Kaelia se volvió el segundo foco principal de magia del planeta, después de Fëlsella. “La Reina Azul” era el apodo que le dieron sus adoradores. El poder mágico que poseía era mayor que el de cualquier Luz, incluso pareciese que la propia magia habitaba en ella y se convirtiera en su sangre. Azul inauguró la Escuela de la Magia Arcana, una mezcla de magia astral, espiritual y druídica. La primera exhibición que hizo de ella fue en la Batalla por los Campos del Linteo, donde invocó meteoros arcanos que sesgaron los ejércitos del dios orco Koler, quien intentaba invadir Kaelia junto con la ayuda de los craceicos y de los humanos. Fue uno de los golpes decisivos que decantó la batalla a favor de las Luces, pero si por algo se recordaría, es por los árboles que nacieron de los cuerpos de los asesinados.

De ahí nació el gran bosque Musla, símbolo del poder de la magia arcana de la Luz Azul. La figura de Azul ha sido siempre un misterio. Solía ir con una gran capa que cubría su cabeza y su cuerpo. Pero sí se puede saber que tras esa prenda se podía observar unos ojos azules brillantes y un pelo de longitud media azulado. Su piel era bastante más oscura a la de Cyan y bajo sus ojos, unas pecas centelleaban desde la penumbra que se creaba por la capa.

La misión de las Luces era una misión dedicada e importante. Las almas debían volver a su estado primordial para así seguir el ciclo eterno de la vida y muerte de Roxa.

La montaña olvidada, 3.

Foto de eberhard grossgasteiger en Pexels

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