Salud

¿Sabías que las emociones no se controlan?

Las emociones no se pueden controlar mientras que los sentimientos y las conductas, sí. Hemos conversado del tema con Natalia Mudarra, psicóloga.

Antes de hablar de las emociones y si es posible controlarlas, es necesario que conozcas de dónde vienen, cuáles son y si son las mismas que los sentimientos o los afectos. Etimológicamente, la palabra viene del latín “emotion”, que se deriva del verbo “emovere” y deviene de “movere”, que se refiere a mover, o trasladar; y con el prefijo “e” (de, desde), que significa hacer, mover, o retirar de un sitio a otro. En concreto, es algo que saca a un individuo de su zona de confort.

Son comunes
Las emociones implican cambios en el cuerpo que se activan ante ciertos estímulos, es decir, son respuestas automáticas del organismo ante algunas situaciones. “Por ejemplo, si colocas un cartucho de basura en una sala, las personas allí presentes tendrán las mismas reacciones corporales: arrugarán la nariz, se la taparán con las manos o con una manta, cerrarán los ojos, querrán retirarse del lugar, sentirán náuseas y algunas vomitarán. Todas ellas son instintivas y no controlables, aunque son conscientes del propio estado emocional”, explica Mudarra.

Sentir es diferente
Las emociones son reacciones corporales automáticas, que se pueden medir u observar conductualmente como la frecuencia cardíaca, temperatura, o gestos faciales. “Los sentimientos tienen que ver con poner en palabras o ideas esas sensaciones y solo puede ser reportado por el lenguaje”.

Tratamiento
Las emociones no se descontrolan, lo que puede suceder es que por razones hereditarias, genéticas, contextuales o traumáticas exista un desorden del estado de ánimo o uno afectivo. Los especialistas en salud mental los identifican como un trastorno depresivo, maníaco, bipolar, entre otros.

“Para poder gestionar las consecuencias de las reacciones naturales del cuerpo, es importante contar con inteligencia emocional, asertividad y, sobre todo, un proceso de autoconocimiento que permita tener estilos de comportamiento saludables y constructivos ante los estímulos que se presenten”.

Inteligencia emocional
Surge a partir de los trabajos del investigador Howard Gardner, en su teoría de las Inteligencias Múltiples, en la cual distinguía varios tipos, entre ellas: la intrapersonal, descrita como el conocimiento de los aspectos internos y de la propia vida emocional del sujeto; y la interpersonal, caracterizada por la capacidad de distinguir emociones, sentimientos y conductas en los demás. En estudios posteriores, ambos tipos fueron integrados en lo que hoy por hoy se conoce como inteligencia emocional.

Sácala a flote
Aprende las diversas maneras que existen para desarrollar las emociones:

Lleva el control

  • Estar atento y poder “leer” la propia emoción.
  • Darle nombre a eso que estás sintiendo, como: “estoy triste”, o “me siento molesto”. Es muy importante ponerlo en palabras, por lo que es vital ampliar el vocabulario emocional y no solo responder con monosílabos.
  • Aprende a escuchar y observar el lenguaje no verbal, ese no engaña.
  • Empatiza. Imagina por un segundo cómo te sentirías en la situación que atraviesa otro, y finalmente comunícate asertivamente, preocúpate por trasmitir lo que quieres realmente. Si no estás muy segura de haberlo hecho, di con otras palabras el mensaje original y pide que te repitan lo que quisiste decir.
  • Si te vas a enfrentar a alguna situación que no has vivido antes, es importante hacer ejercicios de visualización. Mentalmente recrea el evento, imagínalo con tus cinco sentidos, para que sea familiar cuando lo tengas al frente.
  • Realiza aproximaciones sucesivas, es decir, poco a poco irte acercando a la situación real hasta poder lidiar con ella al 100%.

A continuación tendrás una orientación de cómo actuar ante situaciones estresantes:

  • Es importante mantener la calma, y buscar el apoyo más cercano en tu red social.
  • Intenta poner en palabras tus emociones, que no sea actuarlas únicamente (llorar, o gritar), sino decir: “me siento triste” o “estoy molesta”.
  • Procura mantener tus hábitos y rutinas.
  • Cuida el sueño.
  • Realiza actividades físicas y de ocio.
  • Reduce el consumo de alcohol y cigarrillos, pues en casos de ansiedad o tristeza, estas sustancias pueden llegar a amplificar esas emociones.
  • Practica relajación, yoga, meditación, busca grupos de amistades y de apoyo.
Foto Pixabay

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