«La cultura es nuestra tabla de salvación»

«Tengo la suerte de dedicarme a lo que me gusta»

Entrevistamos a Itziar Ituño, para conocer más a fondo su personalidad, y nos habla de ‘La casa de papel’, de su paso por el coronavirus, de cómo está afrontando este confinamiento, y de sus futuros proyectos.

P: ¿Quién es Itziar Ituño?

R: Pues yo, una chica que vive en un barrio de Basauri. Hija de padre y madre obreros. Una chica tímida, bueno tímida antes, ahora ya no tanto, y que tiene la suerte de dedicarse a lo que le gusta, que no es poco.

P: Tú has estudiado Sociología…

R: He estudiado Sociología y Arte Dramático también, pero mi plan A era la Sociología, el otro era el B, porque siempre lo que te gusta nunca sale, y en mi caso ha sido al revés.

P: ¿Por qué Sociología y no otra carrera?

R: Tenía bastantes dudas, dudaba entre Sociología y Bellas Artes, pero hacían un examen de dibujo con tiempo limitado para dibujar algo, y yo voy siempre a mi aire cuando dibujaba, ahora cada vez dibujo menos. Entonces no me atreví con aquello, y como se me daba bien la Sociología, y me interesa todo lo que pasa en la sociedad, me animé a estudiar Sociología sin pensar qué salidas tenía aquello.

P: Eres del País Vasco, de Basauri. Basauri es muy bonito, ¿por qué te has seguido quedando en Euskadi y no en Madrid? ¿Te gusta Euskadi?

R: Claro, es mi lugar en el mundo. Es donde me he criado, donde he aprendido todo, donde tengo a toda mi gente. ¿Basauri bonito? Si te escuchan los de Basauri te van comer a besos, porque nos dicen siempre que es horroroso (ríe). Basauri es una ciudad industrial que en los años 70 cada edificio tiene un tamaño, una forma diferente, no guarda ninguna armonía arquitectónica, pero lo bueno de Basauri es la gente, que es lo que te engancha a los lugares, más que lo bonito. Hombre, si tuviese mar ya sería la bomba, pero lo tenemos cerca (ríe).

P: Has hecho muchísimo teatro en Euskadi, has estado casi quince años en una serie haciendo de ertzaintza. Todo el mundo te conoce en el País Vasco, pero a nivel nacional e internacional, eres conocida por La casa de papel, ¿cómo surge esa llamada?

R: Surge por la película Loreak, es la que me abre las puertas, y de repente empiezas a ser cara conocida en Madrid, y hay un montón de directoras de casting súper famosas que me llaman para hacerme una prueba para otra cosa, que no voy a decir qué, porque luego cogieron a otra actriz, le salió mejor a ella el casting (ríe), y dije «bueno, pues ya está, yo me vuelvo para mi casa». Y de pronto, me llamaron para ofrecerme el casting, me dijeron «hay una serie que es para hacer de policía», y yo pensando «13 años haciendo de policía, de ertzaintza en el País Vasco, ¿otra vez de policía? Y ahora en Madrid. O sea dejar tu casa, buscarte un sitio de alquiler…» y me iba sin ganas, fui tan pancha a hacer el casting, y cuando no te pones presión a ti misma te sale la cosa bien. En cuanto terminó el casting, me dijeron que lo tenían claro, que me querían a mí. Me dijeron que me lo pensara bien, que me iban a mandar el primer capítulo de La casa de papel, y cuando lo leí dije «buah, esto es otra cosa», porque solo leído el primer capítulo, iba como una bala. Me interesó, y dije que sí.

P: Tiene que ser impactante cuando lo hacéis con tanto mimo, con tanta ilusión, hacéis una piña, por lo que hemos visto en redes sociales. Esa conjunción de guión con actores, con directores al final es una muestra de éxito. ¿Era tal previsión de éxito desde el primer día o no?

R: No, ¡qué va! Empezó muy bien en Antena 3, pero fue cayendo la audiencia en en picado, y de hecho, los últimos capítulos no sé qué audiencia había, pero estaban bastante preocupados porque iba bajando y bajando. También es verdad que era un horario un poco intempestivo, la gente tenía que trabajar al día siguiente, y no tuvo la pegada que se esperaba. Se acabó la serie, la compró Netflix y ¿qué nos íbamos a imaginar nosotros que de repente iba a tener ese éxito mundial? No nos lo imaginábamos nadie, la verdad. Y fue una sorpresa tremenda. Me subían los seguidores de mil en mil, ese fue el indicador que nos dio la pista de que se estaba viniendo un tsunami.

P: Los medios digitales hablan de quinta y sexta temporada, según hemos leído, vosotros no tenéis la confirmación.

R: No, rumorología hay un montón. Si ves la cuarta temporada, te puedes hacer una idea de que a lo mejor la historia sigue (ríe). Además con todo lo que está pasando, imposible saber cuándo va a arrancar todo. De hecho están diciendo que los artistas vamos a ser los últimos.

P: Nosotros los días 10 y 11 nos sumamos al apagón Cultural, porque nosotros vivimos de la cultura. El entretenimiento en esta cuarentena nos está viniendo bien a todos, nos está salvando la vida.

R: Eso es. Estaba a punto de decir lo mismo, es nuestra tabla de salvación porque es tu ventanita para escaparte de tu casa. Si te enganchas a una serie, ya tienes un aliciente, un libro, música que te da alegría por las mañanas, para que luego digan que la cultura es accesorio. No se atreven a decirlo así, pero es lo que piensan los mandamases.

P: Es triste, porque al final los que hacemos entretenimiento. Al final te prestas a dar una imagen pública, tú también en la ficción, y eso tiene un desgaste físico.

R: Sí, yo no voy a decir que lo nuestro es una operación a corazón abierto, tan importante, no va la vida en ello, pero sí va la salud mental, y donde hay grupos humanos hay cultura, es la manera que tenemos de expresar sentimientos, emociones, formas de leer este mundo, de interpretarlo. Si somos seres sociales, la cultura es nuestra expresión, y si nos cortan la expresión, nos cortan parte del lado humano que tenemos.

P: Igual a alguien le puede interesar quitar la cultura, porque mantener un pueblo sin cultura, es un pueblo sin historia.

R: Sí, y muchas veces es motor de cambio, sacude muchas conciencias, y cuando no interesa que las cosas cambien, te cargas un poquito la cultura, o la haces de consumo, una cultura para pasar el rato, pero evitando que la gente piense mucho, a ver si nos van a cambiar las cosas, que esto nos va muy bien (ríe).

Netflix

P: Pero es un poco triste, ¿no?. Al final los que consumimos cultura, aprendemos muchas cosas. Por ejemplo el argumento de La casa de papel tiene mucho que ver con lo que pasa ahora, con resistir ante el poder.

R: Sí, es irreverente, es un grupo de gente que se planta delante de un montón de cosas. Les llaman delincuentes, pero cuando me dicen que se han metido a robar un banco, yo siempre digo «quien roba a un ladrón…» (ríe). Es un poco Robbin Hood, esa sensación, por eso tienen a todo el mundo a su lado, a nivel mundial además. Es una lectura sociológica muy interesante.

P: No vamos a contar nada de la cuarta temporada para no hacer ningún spoiler, pero la inspectora Murillo, Lisboa, ha tenido un salto cualitativo de cara a personaje principal, ¿cómo emociona esta situación a Itziar?

R: A mí me emociona mucho esta mujer, la Raquel Murillo, desde el principio, por todo, porque tiene su vida patas arriba, se tiene que pelear muchísimo para defender su parcela de poder, todo se le enreda, se enamora del enemigo… Es diveritidísimo, hacer este papel es la bomba. Yo le preguntaba al director «oye, ¿que más me van a hacer? Porque ya me ha pasado de todo». En la cuarta, cuando me contaron el final, que no lo voy a decir, aluciné. Pues encantada. Es un personaje que está pasando por todo el abanico que cuenta La casa de papel. Está en todos los escenarios. Y está muy bien, es coger al mismo personaje y enfrentarlo a distintas circunstancias. Yo estoy encantada de participar en la serie, ha sido un regalazo, y con unos compañeros de trabajo que son maravillosos, somos muy amigos además, ¿qué más vas a pedir? Es tu trabajo, te gusta hacerlo, estás agusto, pues tira millas.

P: ¿Cómo sería un personaje que definiera a Itziar Ituño?

R: Sería bastante despistado, no sé tengo bastante alegría de vivir, no soy muy dramón, ni muy seria, tiendo a tomarme la vida con todo el optimismo que puedo, porque los palos te van a venir igual. Una vez leí que hasta la mala leche, se cura intentando sonreír aunque te cueste, un personaje un poco así. Me han tocado muy pocos, siempre me suelen tocar personajes muy serios, de mujeres muy fuertes, pero me encantaría hacer comedia, por ejemplo.

P: La casa de papel ha tenido muchísimo éxito, te ha visto mucha gente: usuarios, productoras, directores de casting, ¿te ha llegado mucho trabajo a posteriori?

R: Sí, me ha llegado. A nivel internacional he hecho algún casting, pero es que tengo un inglés un poco patatero, tengo buen oído musical, pero me falta. No sabría hacer una entrevista en inglés con mucha soltura, estaba en ello cuando nos llamaron para hacer la tercera y la cuarta, y tuve que abandonar el inglés otra vez. Sí que me han llamado mucho directores y directoras vascas también hay algún que otro proyecto para Europa, pero claro ahora todo ha parado. Pero es verdad que se te abren puertas, evidentemente, puedes elegir.

P: Tenías parado una serie y una película en euskera.

R: Sí, una peli que yo creo que va a estar súper bien, de género fantástico en 1800 sucede, la protagonista es una niña que muere para vivir eternamente. No puedo decir mucho más, pero tiene su cosa mágica, tiene un pintón, que estamos aquí deseando terminarla.

P: ¿Solamente se ve en euskera o también en castellano?

R: La película es en euskera de Navarra, la versión original, pero me imagino que se doblará. Y luego hay otra peli que se va a estrenar, creo que en septiembre, que también la hemos doblado, pero no sé cuándo se estrena, porque ahora está todo parado arriba, y no quiero meter la pata.

P: Todo el mundo nos ha preguntado que cómo estabas, entonces, ¿cómo estás?

R: Estoy bien. No me han hecho ninguna prueba del coronavirus, a mí directamente, pero sé que lo tengo, porque todos los que han estado alrededor mío y les han hecho la pruba, lo tienen, de hecho algunos han terminado en el hospital. Yo me encuentro bien, pero como este virus es tan raro, no sabes si te has recuperado del todo. No sabes si hay secuelas, o recaídas, pero yo ahora mismo acabo de hacerme una clase de danza-jazz online maravillosa, así que estoy bien.

P: ¿Sales a comprar a la calle con normalidad?

R: No, con normalidad no, me forro con la mascarilla, los guantes, me cruzo de acera si veo que la gente viene, porque no quiero contagiar a nadie, se pasa muy mal. Y como las distancias, a veces me he dado cuenta de que no se respetan del todo en el supermercado, ando con mucho cuidado. Intento hacer las menos compras posibles, y salir cuando es imprescindible.

P: ¿Se te está haciendo muy cuesta arriba el estar en casa?

R: Mientras estás mala, no porque estás descansando y curándote, cuando te empiezas a poner bien, ya te empiezas a aburrir, y lo que más me está aburriendo de todo es el teléfono porque es un chicharreo constante. No te deja tranquila, yo que pensaba leerme una torreta de libros, pues al final no te da. Estoy leyendo más en el teléfono que en papel. Pero bueno, lo llevo, me imagino que como todo el mundo. Hay veces que te entran ganas de salir al balcón a gritar.

P: Itziar además de actriz, es cantante.

R: Bueno, cantante, cantante… eso son palabras mayores. Canto, le echo morro y canto, en dos grupos, lo de cantante ya me parece… canto, pero es que llamarse a una misma cantante da un poco de vergüencilla. Yo me lo pasó bien en un grupo, me plantearon cantar y dije «bueno, si a vosotros no os importa, a mí menos» (ríe), puse como condición escribir las letras, ahí ya sí tenía más experiencia porque ya le he hecho alguna letra a un grupo de aquí del País Vasco, y alguna letra sí que he escrito, y es lo que más me gusta. Coger una melodía y ver qué me cuenta, o que me sugiere, hacer ese puzle es muy bonito. Inventarte la melodía, también.

P: A un grupo le debe gustar que estés tú porque en los conciertos gente no faltará.

R: Yo empecé con el grupo este antes de que La casa de papel se estrenara, los conciertos con el grupo son en bares, en tascas, lo que pasa es que ahora de repente te sale un bolo en un bar, y ves que ha venido gente de Alemania, de Brasil, de Argentina, fans de La casa de papel que también siguen al grupo, y han cogido un vuelo y se han plantado allí para ver el concierto, y es alucinante. Y se saben las canciones en euskera, y los del barrio se quedan alucinando, de hecho hay gente que ha versionado algunas de nuestras canciones.

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Itziar Ituño en Lockout Dates

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