Foto de Suzy Hazelwood en Pexels

Cartas despechadas

Hoy he estado organizando los cajones con todas las cosas «que uno quiere olvidar», y, sin yo desearlo, me topé con unas hojas dentro de un gran sobre de color marfil. Me dije: «Hostias, ¿esto qué es?». No recordaba haber puesto yo ahí ningún sobre de tales magnitudes. Pero, ni corto ni perezoso (y porque uno tiene su lado más entrometido) decidí echarle «una visual» a lo que se escondía allí resguardado.

Para mi sorpresa, se trataban de cartas. Pero no unas cartas cualquieras, no. Estas parecían estar sin acabar, como unos borradores que se quedaron en eso, en hojas sin destinatario (al menos en un momento final). Entonces me decidí a leer una y decía tal que así:

03 de julio de 2020/15:55 p.m.

Dicen que los principios no suelen ser fáciles. Que son como buscar en el río una perla negra o como mirar al cielo y ver solo lo que nos dicen de él, sin sentir ni pensar. Sin embargo, pienso que los principios son necesarios. Lo son por muchos motivos, pero entre tantos, porque nos ayudan a establecer nuestro camino, como si nos encontráramos planificando una escapada de ensueño. Además, dicen que, si observas detenidamente, los principios se muestran como pequeñas criaturitas que susurran nombres y recuerdos que, justo al momento, olvidamos para recuperarlos más adelante. Es decir, estas criaturitas ya nos dicen qué va a ocurrir después de iniciar un principio, pero nos negamos, de cierta manera, a creérnoslo. Por eso, hacemos oídos sordos a lo que nos suelen decir.

Yendo más allá, estas criaturitas son de aspecto muy variado, tanto como de inseguridades y temores tengamos. Unas pueden hacerte caso y no presentarse y otras pueden atormentarte hasta que desistas. Es por ello que debes prestar atención a las que son de un aspecto distintas a las mencionadas anteriormente. No dejar que sean las primeras las que se establezcan en los inicios de tu principio, pues sería como amputarte tú mismo las piernas y, encima, pretender caminar por la grava. Las criaturitas a las que sí debes hacer caso son algo difíciles de encontrar, como aquella perla negra en el río contaminado. A pesar de ser negra y acarrear los estigmas de las demás, ella sí que es capaz de encaminar el principio de una manera en la que puedas sentirte orgulloso de haberla elegido y escuchado. Sin embargo, como he dicho, son muy difíciles de diferenciar entre tanto barullo de criaturitas. Las demás quieren atención y es por ello que gritan más fuerte, mientras que las que quieren ayudar susurran de manera tímida y descuajada los grititos que alentarían a tu alma a escapar por un momento del cuerpo y asomarse al mundo de los sueños.

No pretendo tampoco que me hagáis mucho caso, solo soy un chico que escribe sus desasosiegos en papel y que no espera ser leído por nadie. Creo que este mundo, actualmente, solo se rige por criaturitas como las primeras y apenas se escucha a las segundas. Aparentar ser mejor que los demás se nos da muy bien, pero, ¿en qué somos mejores exactamente? ¿Acaso no somos mejores en parecer ser mejores sin ser, de este modo, mejores que nadie sino peores que uno mismo? No os rayéis por esta última frase *ríe*, no pretendo que entendáis lo que digo ni lo que pienso, más bien lo que siento.

Muchas veces he sentido como estas criaturitas primigenias se apoderaban de mí, dejándome a socorrer en un desierto de agua salada. Sin embargo, creo que, con suerte, he logrado escuchar a las segundas olvidadas. Es por esto que quiero deciros que, aunque los principios sean difíciles, debéis tomaros siempre un tiempo para vosotros mismos, el tiempo que os tome identificar a estas pequeñas criaturitas segundonas que nos proporcionan vitalidad en un mundo de constante consumo personal.

Aprended a escuchar, porque, si no sabéis ni escucharos a vosotros mismos, no pretendáis ser mejores escuchando a los demás cuando necesitan ser escuchados.

Morfeo~

Para aquellos que temen a la oscuridad de los principios.

¡Vaya! Eso fue intenso, no sé quién es ese tal Morfeo y porqué tengo yo sus cartas en el último cajón de mi escritorio. Sin embargo, es interesante como plantea los principios, ¿no? Yo concuerdo mucho con él, es decir, cuando comienzo algo siempre suelo caer en la tentación de guiarme por los pensamientos derrotistas, pero, como dice él, considero que hemos de «echar cuentas» a aquellas ¿criaturitas?, como él dice, que nos ayudan y nos dan esperanza. No sé, todavía quedan muchas cartas por ser leídas y, si queréis, puedo traeros de forma intermitente alguna que otra más, pero, quería preguntaros: ¿Qué pensáis sobre esta carta? ¿Estáis de acuerdo sobre la visión de este hombre sobre los comienzos? ¿Quién será Morfeo?

Foto de Ann H en Pexels

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