FUENTE: http://www.sensacine.com/

CIUDADANO KANE: PARTE I

EL CIUDADANO QUE CAMBIÓ EL MUNDO

Hola a todos, y bienvenidos una semana más al consultorio friki del tito Ricardo. Sólo que en vez de ayudaros con consejos psicológicos, os recomiendo películas de calidad para reconfortar vuestros espíritus y entretener vuestros ratos libres 😘.

En esta ocasión toca rendir homenaje a un clásico, aprovechando el inminente estreno de uno de los que sin duda están destinados a ser uno de los estrenos más impactantes y trascendentales del año: Mank, del siempre talentoso y superdotado David Fincher. Vamos a darle caña, que aquí hay mucho que contar.

La egolatría escenificada en una sola fotografía. Poca gente hay que se quiera tanto y se de tantos besos metafóricos a sí mismo como el bueno de Kane.
FUENTE: https://www.coruna.gal/

Una obra revolucionaria e incómoda

Ciudadano Kane es una de las películas más emblemáticas e influyentes de la historia del cine. Pocas dudas caben de ello hoy en día, 79 años después de su primer y accidentado estreno en EEUU. Muchos la consideran (y no sin razón) como la mejor película de todos los tiempos, y aunque para un millenial estándar (como un servidor) pueda parecer una obra arcaica y ampliamente superada, esta película posee esa inaudita y preciada cualidad de resultar sorprendente incluso hoy en día. Pero para comprender el inmenso valor cinematográfico de Ciudadano Kane como mito y como producto cinematográfico, resulta imprescindible retroceder al contexto de su época.

La mente pensante y genial tras Ciudadano Kane es nada más y nada menos que el célebre Orson Welles. Tras el impactante fenómeno de masas que supuso su embustera retransmisión de La Guerra De Los Mundos, la afamada y por entonces modesta productora RKO decidió depositar gran parte de sus esperanzas creativas y comerciales en este joven y floreciente talento emergente. Welles recibió carta blanca plena para hacer literalmente lo que le diese la gana (tras el revés que supuso su interés en adaptar la famosa novela de Joseph Conrad «El Corazón de las TInieblas», germen de la maravillosa Apocalipsis Now de Coppola), y éste se lo tomó en serio. Ni corto ni perezoso, decidió construir un relato cuasi biográfico basado en la figura de uno de los personajes más insignes y poderosos de los USA de la época: nada más y nada menos que el todopoderoso William Randolph Hearst. Magnate del periodismo y poseedor de un descomunal imperio económico que extendía sus brazos hacía la mayoría de los ámbitos posibles de la sociedad norteamericana de la época, hizo todo lo que estuvo en su mano para impedir que esta película triunfase tras enterarse de muchas de las situaciones que se retrataban en este film. Entre ellas, se ocupó de comprar a toda la crítica que previamente había elogiado el film (con pleno merecimiento) para que sus 9 nominaciones a los Óscar se quedaran en un solo premio a mejor guión (que fue más trabajo de Herman J. Mankiewicz que de Welles, y que encima no es de lo mejor de esta sensacional película). Realmente perdió ante un inmenso rival (Qué Verde Era Mi Valle, la enésima obra maestra de John Ford), pero eso no quita lo paradójico del hecho de que una de las grandes obras maestras de todos los tiempos fuese injustamente vilipendiada por razones ajenas a su calidad intrínseca.

La interpretación que hace Orson Welles en esta película es sublime. Este señor era un auténtico todoterreno, y sin duda uno de los mayores (y más denostados) portentos de la historia del cine. FUENTE: https://www.rottentomatoes.com/

Lo que tampoco debería extrañarnos es que esta película, enormemente avanzada para su época en base a criterios estéticos, argumentales y narrativos, fuese un fiasco también en cuanto a la recepción del público. Como le ocurriese a tantas otras obras maestras de culto (Blade Runner sin ir más lejos, cuya crítica tenéis aquí https://lockoutmag.com/2020/05/18/bladerunnerparte1/), Ciudadano Kane se adelantó a muchos otros artistas de su tiempo, y supo combinar diversas aportaciones e ideas novedosas preexistentes pero dispersas. El patrón estético del expresionismo alemán en el comienzo, en el final del film y en el juego con la iluminación; la ambientación de cine negro que emerge en varias ocasiones, y que a comienzos de los años 40 sólo estaba comenzando a despuntar; técnicas narrativas como los flashbacks y la narrativa no lineal en general…todos estos recursos fueron astutamente combinados por Orson Welles para engendrar una bella criatura dotada de identidad propia.

Pero no todo fue una inteligente síntesis de ocurrencias ajenas. El director de Wisconsin incorporó ideas notablemente innovadoras para la época como los planos picados y contrapicados para engrandecer o juzgar a los personajes; el uso de los reflejos y los travellings como mecanismos para contar historias; la utilización de la profundidad de campo para mostrar varios sucesos desarrollándose simultáneamente a diferentes distancias respecto de la lente de la cámara; el empleo de los desenfoques y el aprovechamiento de los espacios cerrados, que en esta película parecen llenos de vida y repletos de mil y un detalles; los planos secuencia y planos largos tipo travelling siguiendo a los personajes; la explotación de la figura de los mcguffins como pretexto para desarrollar una trama en torno a ellos; la construcción de una estructura narrativa no lineal para confluir en un final que enlazase con el principio de la obra…son tantas y tan cuantiosas las aportaciones de Ciudadano Kane a la industria del cine en general, que puedo afirmar sin ningún tipo de rubor que el cine moderno no existiría tal cual lo comprendemos hoy sin Ciudadano Kane. Tan sólo por escenas tan bien planificadas y contadas como la de la despedida del joven Kane de sus padres (ojo al giro que da de improviso el personaje de su madre), la visita del periodista que investiga la muerte de Kane a la biblioteca de memorias de su antiguo mentor, la secuencia de la evolución de la relación de Kane con su primera esposa…valen su peso en oro. Muchas de esas estrategias se siguen utilizando con éxito aún hoy en día, y es digno de admiración que todo lo que he mencionado (y mucho más que no voy a exponer para no resultar todavía más cansino) esté concentrado en una sola película de hace mucho más de medio siglo. La dirección de Orson Welles es sencillamente magistral.

Cuando tardas en llegar a casa y tu madre está esperando a que le cojas el teléfono.
FUENTE: https://www.arkansasonline.com/

Tampoco la fotografía de Gregg Toland deja de deslumbrar. El uso de las luces y las sombras en esta película resulta crucial para comprenderla en toda su extensión; así como el retrato de muchos elementos del limitado decorado del que puedo disponer la obra, que gozan de un nivel de detalle y destreza visual que los hacen parecer muchos más opulentos y costosos de lo que realmente son. Que sea en blanco y negro no perjudica en absoluto a su visionado (digo ésto también por mí mismo, que hace unos años era incapaz de apreciar la hermosura inherente a este estilo de cine sin tanta variedad cromática como la que apareció con el technicolor), y si acaso resalta aún más las pretensiones artísticas de su director. Esporádicamente, en momentos puntuales, la iluminación puede percibirse como ligeramente sobrecargada y muy irreal; pero realmente era el propósito que pretendían conseguir sus artífices, así que más que un reproche creativo su aprobación dependerá de gustos personales. A mi no me parece un defecto significativo.

La banda sonora de Bernard Herrmann es otro elemento a destacar. Imponente, enérgica y emotiva, constituye sin duda uno de sus mejores trabajos. No sólo está omnipresente durante la mayor parte de la historia (aunque sólo en contadas ocasiones asume un protagonismo preponderante), sino que además sabe ambientarla y enfatizar su mensaje al espectador de manera envidiable. Puede que no tenga demasiados temas recurrentes ni sea la más recordada de la historia del séptimo arte, pero ni falta que le hace. Sí es una de ésas que poseen valor propio por sí mismas, pero que alcanzan una magnitud orgánica y descomunal cuando se sincroniza con las imágenes de Ciudadano Kane. A destacar el tema operístico compuesto expresamente para esta película, símbolo imperecedero del impacto en la cultura popular que dejó esta excelente película.

Un reparto soberbio en el que el maquillaje es el rey

¿Creéis que el tema de maquillar a los actores para envejecerlos es una técnica relativamente reciente, o que los retoques digitales actuales logran envejecer o rejuvenecer a los actores como nunca en la historia? Éso es porque no habéis visto Ciudadano Kane. El efecto logrado en muchos de los intérpretes de este film es sencillamente pionero, e incluso hoy en día apenas chirría. Y es en un Orson Welles imperial (Charles Foster Kane) donde este trabajo adquiere una relevancia esencial, puesto que observar el proceso de madurez, envejecimiento y declive de su personaje es la columna vertebral de esta historia. Orson Welles, por entonces debutante en el tema de la interpretación, lo borda con un personaje complejo, humano, megalómano y que bien puede recordar a muchos de los grandes magnates empresariales que han existido (y existen) a lo largo de la historia. A lo largo de 119 excelsos minutos le vemos reír, divertirse, indignarse, desesperarse, preocuparse, reflexionar, acertar, fracasar…una ejemplar construcción de protagonista antihéroe, caído en desgracia, al que es imposible no querer y odiar simultáneamente a causa de muchas de sus decisiones.

El trío protagonista de esta historia brilla pese a estar compuesto por actores poco consagrados en el mundo del cine. Cantidad no siempre es sinónimo de calidad, y aquí estos actores demostraron que podían poner en jaque a toda su competencia en Hollywood derrochando talento y osadia. Especialmente el propio Welles.
FUENTE: https://www.moma.org/

Y si bien Welles es la estrella absoluta del film, el resto del plantel no le anda a la zaga. Comenzando por un espectacular Joseph Cotten (Jedediah Leland), cuyo personaje evoluciona casi tanto como el de Kane y que resulta de los más interesantes de la película; siguiendo con un sensacional Everett Sloane (Mr. Bernstein); y continuando con las bellísimas y carismáticas Dorothy Comingore (Susan Alexander Kane) y Agnes Moorehead (Mary Kane). También Ruth Warrick (Emily Monroe Norton Kane) se come la pantalla durante sus minutos de metraje, y Ray Collins (James W. Gettys) asume con elevada solvencia un rol que se aproxima irónicamente al que finalmente terminaría desempeñando William Randolph Hearst contra esta película en el mundo real. Podría estar horas enumerando cualidades y virtudes de su extenso y eficaz reparto, pero creo que ya captáis la idea. Nadie sobra, todos aportan su grano de arena, y logran que el tapiz de la historia fragmentada de Charles Foster Kane resplandezca con luz propia y configure uno de los estudios de personaje mejor hilvanados de la historia del cine.

Una historia mítica, que sobresale por su forma de contarla

La historia que se relata en Ciudadano Kane es la de un hombre de orígenes humildes, heredero de una gran herencia, que decidió rechazar sus derechos para articular su propio imperio. Un hombre con graves carencias afectivas y una actitud indómita y egocéntrica, pero a la vez carismático en su imagen pública y afectuoso con los que le aprecian. ¿Os suena? A mí mucho, y no solo de algunos líderes políticos y financieros con los que nos ha tocado convivir en nuestro tiempo. La premisa de la historia, sin embargo, va un poco más allá: Charles Foster Kane, dueño de una importante cadena de periódicos, de una red de emisoras, de dos sindicatos y de una inimaginable colección de obras de arte, muere en Xanadú (su suntuoso palacio de estilo oriental) pronunciando una última palabra antes de expirar: ”Rosebud”. Su significado se revela como un enigma y despierta tanta curiosidad entre la población y la prensa que un grupo de periodistas toma la iniciativa de llevar a cabo una investigación discreta y exhaustiva para desentrañar el misterio y, de paso, descubrir los detalles más confidenciales de la vida privada del otrora todopoderoso Kane.

El guion de Ciudadano Kane, obra del propio Welles y principalmente de Herman J. Mankiewicz (protagonista de la futura Mank) constituye un ejemplo perfecto de cómo estructurar la biografía íntima de una personalidad relevante, a modo de falso documental; es decir, sirviéndose de entrevistas a sujetos relevantes en su vida (ex mujeres, amigos, socios…) relata de manera lineal cada episodio de sucesos pero con cuantiosos saltos en el tiempo entre episodios. No en vano, las transiciones entre acontecimientos son formidables, y la narración se vuelve muy dinámica en todo momento debido a la suavidad y elegancia con que prácticamente todos los saltos temporales se ejecutan. En Ciudadano Kane no es tanto el qué (que es muy interesante, y nos induce a reflexionar sobre muy variados temas) sino más el cómo; fueron tanto los experimentos y piruetas que se aplican para transmitir este relato al espectador que éste podría abrumarse (y así les ocurrió a muchos). Sin embargo, realmente resulta muy meritorio que un film de 119 minutos sin escenas de acción ni viajes por exteriores sea capaz de mantener en todo momento la atención del espectador por dos vías: para asistir a la nueva idea creativa que se les ocurra, y para desvelar la incógnita de la auténtica personalidad e identidad de Charles Foster Kane.

Esta secuencia supone un punto de inflexión en la vida de Kane, y Welles se ocupa de que tanto su interpretación como todos sus elementos visuales operen a máxima potencia para que el espectador se implique emocionalmente. Puede que sea la escena más tensa de toda la película.
FUENTE: https://www.wikiwand.com/

No obstante, no todo son virtudes ni excelencias en esta película. No existe la película perfecta (por eso para mí es muy difícil que realmente una película sea un 10 real, más allá de que decida otorgarle esa nota por su extraordinaria calidad), y Ciudadano Kane también presenta algunas deficiencias. Y, sorprendentemente, es en su guión donde éstas afloran con mayor intensidad. No es precisamente por falta de calidad del mismo (que es soberbia), sino por algunos errores puntuales que durante mucho tiempo se han considerado intencionados por su aparente simpleza. Uno de ellos atañe a la muerte de Kane (y que comentaré cuando entre en spoilers), y el otro a una subtrama de su pasado que desde mi humilde punto de vista no está tan bien desarrollada como el resto de la historia (que es, por lo demás, un guión ejemplar). En concreto, me refiero a la infancia del protagonista. La película, debido a motivos que no aclararé para eludir los spoilers, se obstina en que el espectador empatice con la felicidad y la añoranza de Kane por su etapa preadolescente con sus padres biológicos. Y, lamentablemente, lo único que vemos de esta época es una secuencia que, aunque magistralmente planificada en cuanto a puesta en escena, diálogos y actuaciones, no es demasiado optimista ni expone demasiadas razones por las cuáles Kane debería sentir nostalgia por regresar a esa época o en la que percibamos desapegos o conflictos emocionales con sus progenitores. Incluso el período de adolescencia y juventud de Kane (pese a que no es de excesiva relevancia para el transcurso del relato) podría haber contribuido sustancialmente a establecer con mayor contundencia la evolución psicológica de su personaje, como consecuencia de la importancia de esta etapa en casi cualquier persona. Son detalles (salvando el que afecta a la muerte de Kane) que no son graves ni lastran el resultado final, pero podrían haberse pulido más.

Sobre el tono del film, éste alterna con maestría instantes desenfadados e incluso cómicos con otros más graves y tristes. En general la intención de la película es que sintamos la compleja trayectoria vital de Charles Foster Kane; desde su animada y estruendosa juventud, pasando por su exitosa madurez, hasta su desasosegante decadencia final. No es humorística ni melodramática, sino moderadamente dramática y seria como la vida misma. Y a ello colaboran unos brillantes diálogos, que fluyen con naturalidad y donde los personajes desarrollan conversaciones y emiten reflexiones que siempre aportan algo: propician una mejor comprensión de la psique de los personajes, más información sobre la trama o simplemente facilitan que el espectador piense y divague directamente acerca de los temas fundamentales sobre los cuales pivota el relato: las carencias afectivas, la ambición, la ética profesional, la complejidad del mundo periodístico, la convulsa situación política de los EEUU de comienzos a mediados del siglo XX, los ineludibles nexos entre la economía y la política, y la lealtad personal.

El contraste que genera la iluminación en esta escena es tal vez muy artificial, pero no se le puede negar una deslumbrante belleza.
FUENTE: https://www.pinterest.es/

En conclusión, Ciudadano Kane es una de las películas más relevantes, influyentes y fascinantes de la historia del cine por derecho propio. Puede que no sea del gusto de todo el mundo, que su enfoque sea adulto y ya algo trasnochado (aunque mucho menos que la mayoría de las películas contemporáneas y posteriores a ésta), y que presente alguna que otra inconsistencia de guión que desconcierte a más de uno; pero son tantas sus cualidades, logros y matices de interés que no merece la pena explayarse más sobre este film. Experimentadlo por vosotros mismos, porque si alguna película considero de obligatorio visionado para cualquier aficionado al cine o a la historia del mismo, Ciudadano Kane es al menos una de las indispensables. Una obra maestra atemporal que cambió la industria del cine para siempre.

VALORACIÓN: 9.75

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