La Visión de ÁlexLiteratura

El legado de la tierra 6

Recordé las palabras de mi madre cuando, de pequeña, me relataba viejas historias sobre la creación del mundo y cómo antiguos y poderosos dioses fueron, poco a poco, dando forma y vida a Roxa.

Me contó las historias de la creación de los animales, las plantas, los vientos e incluso los mares. Cómo los driaq fueron los primeros seres en habitar este planeta y cómo los demonios vinieron desde las estrellas. Entonces, se desató una guerra entre estas dos razas por el control y la supremacía. Así que, para evitar más conflictos, Roxa creó a dos dioses primordiales: Sol y Luna. Así pues, ambos representarían el elemento correspondiente a cada uno de ellos y les darían una identidad.

No fue tanto así… Tras la guerra, los driaq lograron expulsar a los demonios a un plano espiritual y contenerlos en lo que ahora es el Sol. Ellos vienen de otro planeta lejano que no podía retener la magia en su atmósfera como lo hace Roxa y, por tanto, se escapaba poco a poco. Por ello, el planeta envió a sus propios habitantes al lugar del universo con más magia para que pudieran sobrevivir, o sea, aquí. Y los envió con una parte física de él.

Espera. Entonces, ¿me estás diciendo que el Sol es una parte de un antiguo planeta?

Sip.

¿Y la Luna? ¿También es parte de otro planeta?

La Luna nació más tarde, al acabar la Edad del Frío.

Y la Edad del Frío acabó con la Segunda Guerra Térmica, ¿no?

Exacto.

Pero… ¿cómo sabes tú todo esto? Quiero decir, pareces demasiado seguro como para estar relatándome una simple leyenda que pasa de generación en generación.

Esto… ¡BUENO! ¿Te acuerdas de la Primera Guerra Térmica? Pues, el choque de la magia entre los demonios y los driaq dejó Roxa devastada. Entonces, después de esa guerra, nacimos los Cuatro Grandes Espíritus Elementales: Anemosia, Lla, Pluvo y yo, Ferros. Nos creó Roxa con el fin de «cuidar» de ella.

¡¿Enserio?! ¿¡ENTONCES HAS VIVIDO LA SEGUNDA GUERRA TÉRMICA!?

Sip.

No puedo creérmelo aún, Ferros. Es decir, sabía que los Cuatro Grandes erais antiguos, pero, ¡no tan antiguos!

¡Oye! Ni se te ocurra insinuar que soy viejo, ¡¿eh?!

No, no. Ja, ja, ja. No se me ocurriría, su «veterano».

No puedes verme, pero que sepas que te estoy mirando con cara acusadora.

Ja, ja, ja. Es broma, Ferros. Pero… ¿entonces cuántos años tienes?

Pues, la Edad del Frío duró 1865 años y los demonios llegaron en el año 976. La Primera Guerra Térmica duró veintiséis años, por lo que Roxa nos creó en el 1002. Entonces, para cuando acabó la Edad del Frío yo tenía ochocientos sesenta y tres años. Ahora bien, si le sumas los años de la Edad de las Luces, que fueron 2348, y los 456 que llevamos de la Edad de las Razas… tengo un total de…

Tres mil seiscientos siete años. ¡POR ROXA! Ferros, eso es MUCHÍSIMO. 

Bueno… ¿sí? Supongo que soy un poquito viejo. ¡Pero solo un poco!

Definitivamente tienes que contarme TODAS las historias que conozcas.

— Su divinidad, todo está ya preparado— la voz de Lenian hace que me despierte de mi ensimismamiento.

Durante un rato me había olvidado de para qué había venido.

Suspiré hondo.

— Bien, comencemos —dije intentando sonarme lo más convencida posible—.

Foto de Joyston Judah en Pexels

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